Iglesia en España

Yo soy uno de ellos, por Vicente Jiménez Zamora, arzobispo de Zaragoza

Yo soy uno de ellos, por Vicente Jiménez Zamora, arzobispo de Zaragoza

 Domingo, 25 de enero de 2015 

 El cuarto domingo de enero, día 25, se celebra en toda la Iglesia en España la Jornada de Infancia Misionera. Son los niños quienes, en la estela de la Epifanía del Señor, vuelven a tener el protagonismo en la Iglesia.

Infancia Misionera es una Institución de la Iglesia Universal para promover la ayuda recíproca entre los niños del mundo. Miles de niños de todos los continentes participan en esta Obra Pontificia. Es pionera en la defensa de la Infancia. Se adelantó 80 años a la Primera Declaración de los Derechos del Niño  – la Declaración de Ginebra – y más de 100 años al nacimiento del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Los objetivos de la Jornada son: 1) Presentar a los niños la humanidad como una familia donde no hay distinción de personas, dentro de la diversidad; y descubrirles que Dios quiere que todos tengamos un mismo corazón. 2) Despertar en ellos la alegría de reconocerse como “uno más” en el conjunto de la humanidad, así como el deseo de colaborar para que todos los niños tengan las mismas oportunidades. 3) Suscitar en los niños  – ¡y en los mayores! – el deseo de compartir con los demás, mediante la oración y la ayuda económica, la alegría de ser “misioneros” de Jesús.

La principal finalidad  de la Obra Pontificia de Infancia Misionera es colaborar con los educadores  – padres, catequistas, profesores – para que los niños vayan descubriendo la universalidad de la fe y, en consecuencia, su dimensión misionera. La principal enseñanza de Jesús es desvelarnos que todos somos hijos de Dios y que no hay lugar para la acepción de personas.

Con el lema de este año: “Yo soy uno de ellos”, se pretende iniciar a los niños en la certeza de que no hay distinción entre unos y otros, y que, por tanto, no puede haber discriminación entre ellos. Quienes por la fe y el bautismo se han incorporado a la Iglesia tienen el deber de vivirlo y hacérselo llegar a quien aún no lo sabe. El que así lo hace se convierte en un “pequeño misionero”.

Cuando hablamos de la misión, inmediatamente pensamos en los misioneros, hombres y mujeres adultos que han dejado su casa, la tierra que les vio nacer, sus familias y sus comunidades, y se han lanzado a la aventura de llevar el Reino de Dios a los lugares más recónditos, a las geografías más extremas. Sin embargo, la misión no es solo cosa de los misioneros, es don y tarea de todos. Los niños también son protagonistas y promotores de la misión, y acreditados valedores del espíritu que anima el envío mismo.

La Obra Pontificia de Infancia Misionera, extendida por todo el mundo, tiene la singularidad de mostrar a los niños qué es la “Iglesia en salida”, de la que habla el Papa Francisco. Ellos también pueden vivir con gozo el reconocerse como miembros de la Iglesia, que tiene las puertas abiertas para que entren otros niños al recibir la Buena Noticia y el bautismo; y también puertas abiertas para salir al encuentro de los demás y compartir con ellos la alegría del Evangelio.

Con el dinero recaudado en la Jornada se financian proyectos dirigidos a la formación y desarrollo de la infancia en el mundo: comedores, casas de acogida, hospitales y escuelas infantiles, templos y locales para la pastoral y la catequesis.

Felicito a la Delegación de Misiones de nuestra Archidiócesis de Zaragoza y agradezco de corazón su labor en esta importante tarea evangelizadora.  Mi gratitud va dirigida también a todas las personas que colaboran económicamente con las Obras Misionales Pontificias y, especialmente, con Infancia Misionera.

Con mi afecto y bendición,

+ Vicente Jiménez Zamora

Arzobispo de Zaragoza

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