Iglesia en España

“Yo soy uno de ellos”, por Julián Barrio Barrio, arzobispo de Santiago de Compostela

 Carta Pastoral en la Jornada de la Infancia Misionera. Enero 2015

“Yo soy uno de ellos”, por Julián Barrio Barrio, arzobispo de Santiago de Compostela

Queridos niños y niñas: Este 25 de enero la Iglesia dedica de manera especial su atención a la Infancia Misionera con el lema: “Yo soy uno de ellos”. En este sentido recordamos las palabras del papa Benedicto XVI cuando decía que “los niños de la Santa Infancia son valiosos colaboradores del Evangelio y apóstoles de la solidaridad cristiana con los más necesitados”. Me alegra escribiros con este motivo y deciros: seguid mirando a Jesús y dejándoos mirar por Él que os llama a colaborar para ayudar a tantos niños que necesitan de vuestra ayuda y nos desvela que todos somos hijos de Dios y por tanto hermanos los unos de los otros sin discriminación alguna. “Cualquier cosa que hagamos a los demás, es al mismo Cristo a quien se lo hacemos”.

No podemos olvidar que en los países empobrecidos y necesitados de cada diez niños, seis son víctimas de diferentes tragedias. “En este mundo, decía el papa Francisco, que ha desarrollado las tecnologías más sofisticadas, hay todavía por desgracia tantos niños en condiciones inhumanas, que viven al margen de la sociedad… Todavía hoy muchos niños son explotados, maltratados, esclavizados, objeto de violencia y de tráfico ilícito”. La Jornada de la Infancia misionera nos recuerda que toda la humanidad es una familia donde no hay distinción de personas, dentro de la diversidad, porque Dios quiere que todos tengamos un mismo corazón. Esto nos lleva a reconocernos uno más con los que formamos la humanidad, colaborando para que todos los niños tengan las mismas oportunidades, y a identificarnos con aquellos de quienes hablamos. Como solemos decir vulgarmente, hemos de ponernos en la piel del otro, sobre todo, de los más desfavorecidos que pasan hambre, que son víctimas de las guerras, que están siendo tratados como esclavos y que no cuentan con las condiciones sanitarias y educativas adecuadas.

Los misioneros y las misioneras ofrecen un testimonio vivo de que “son como ellos”, hasta el punto de dar su vida en esa preocupación de anunciar la alegría del Evangelio a todos. El lema de esta Jornada se ilumina con las palabras del Señor que nos dice que hemos de amar al prójimo como a nosotros mismos (cf. Mc 12,31). San Agustín decía: “Ten la raíz del amor en el fondo de tu corazón. Y de esta raíz sólo pueden salir cosas buenas”. Albert Schweitzer aseguraba que “lo único importante en la vida son las huellas de amor que dejamos cuando marchamos”. Compartamos con los demás la alegría de ser misioneros de Jesús mediante la oración y la colaboración económica.

Queridos niños y niñas diocesanos, descubrid a Jesús en los demás, y tratad de hacer el bien a todos. Os saludo con todo afecto, pidiendo la bendición del Señor para todos vosotros y para vuestra familia,

+ Julián Barrio Barrio,

Arzobispo de Santiago de Compostela

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