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Ya se puede venerar una reliquia de san Pedro Poveda en la catedral de la Almudena

Ya se puede venerar una reliquia de san Pedro Poveda en la catedral de la Almudena

El pasado domingo, 1 de julio, el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, presidió una Eucaristía en la catedral de la Almudena donde entronizó una reliquia de san Pedro Poveda, en la capilla dedicada a este sacerdote, pedagogo y fundador de la Institución Teresiana.

El purpurado incidió en que «esta reliquia es un remite para todos los cristianos que vengan a la catedral, para que conozcan a un profeta que se adelantó a nuestro tiempo». «San Pedro Poveda fue un profeta porque descubrió que el laicado es algo esencial en la Iglesia, y que en ese laicado las mujeres tienen un protagonismo especial», aseveró, subrayando la «audacia evangélica» de quien «estaba convencido de que en la educación y en la cultura se estaba jugando la historia del mundo y las orientaciones de los hombres».

En el acto participaron Maite Uribe, directora de la Institución Teresiana, representantes del Consejo de Gobierno y el equipo del Secretariado Pedro Poveda, así como una gran multitud de miembros de las asociaciones de la institución.

Un hueso del padre Poveda

La reliquia, que se ha colocado en el tabernáculo de la capilla dedicada a san Pedro Poveda, es un hueso del santo, cuyo cuerpo se conserva en la casa de la Institución Teresiana en Los Negrales (Alpedrete). «Solo algunas catedrales e iglesias del mundo tienen alguna reliquia de este orden», explica Laura Moreno, directora de Comunicación de esta asociación internacional de laicos de la Iglesia católica.

Aunque era andaluz, el sacerdote mártir desarrolló parte de su vida pública y de su obra educativa en Madrid; confesaba en la capilla de la Iglesia castrense y fue capellán del Palacio Real. Por lo que «muchas veces ha estado ante la Virgen de la Almudena», apunta Moreno.

Con la intención de potenciar el ambiente orante de la capilla se han realizado algunos cambios como la renovación de las inscripciones descriptivas de los grabados que representan momentos de la vida de san Pedro Poveda, que ahora se leen mejor, y se ha mejorado la iluminación.

«Crucifijos vivientes»

La capilla constituye un recordatorio vivo de la invitación de san Pedro Poveda a ser «crucifijos vivientes». Como asegura Moreno, se necesita seguir a Jesús «al estilo de los primeros cristianos» y, con su modo de actuar y su capacidad de mansedumbre y de amor a los demás, ser «capaces de transformar el mundo».

La experiencia del padre Poveda es exactamente eso: la de ser Cristos vivientes en medio del mundo. «Si los mujeres y hombres de hoy conocemos a san Pedro Poveda –insiste–, esta centralidad de su experiencia de fe puede ser una aportación especial para cada uno».

Infomadrid / Carlos González

 

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