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Opinión

Y, ¿si la Iglesia dejara de ayudar a los necesitados?, por Alfonso Mª Frechel

Y, ¿si la Iglesia dejara de ayudar a los necesitados?, por Alfonso Mª Frechel

 Y, ¿si la Iglesia dejara de ayudar a los necesitados?, por Alfonso Mª Frechel, Canciller del Obispado de Segovia

          Ni siquiera me voy a referir al Tercer Mundo. ¿Qué sucedería, si en el momento presente, la Iglesia dejara de ayudar a tantos españoles en apuros? Se dispararon los parados y varios millones de ellos ya sin ninguna ayuda estatal. Afortunadamente muchos de estos angustiados se han sentido aliviados al recibir ayudas puntuales de la Iglesia Católica.

En varias ciudades españolas son notorios los inmensos comedores de entidades religiosas a los que acuden diariamente miles de personas, incluso de clase media. Nuestras Cáritas parroquiales y diocesanas están ayudando a pagar hipotecas, recibos de luz o de gas, comestibles, ropa… Los fieles cristianos y los sacerdotes están respondiendo ejemplarmente con su dinero y su disponibilidad y colaboración en voluntariados de ayuda.

¿Qué sucedería si, de pronto, todo esto se acabara? Un notable personaje de nuestros días, no creyente, ha afirmado que ‘la Iglesia es la multinacional más grande de la asistencia social en el mundo’. Su ayuda no distingue razas, ni religiones. También hace muy pocos años uno de los políticos socialistas que gobernaban entonces dijo, naturalmente en privado, a un sacerdote amigo nada menos que esto: ‘Nos estáis manteniendo en nuestras poltronas, porque vosotros dais, pero además escucháis, dialogáis y animáis a los necesitados, y así se olvidan de nosotros’.

¿Cómo se compagina la ayuda de la Iglesia con el desprecio que tantos la tienen? ¿Por qué sale tan mal parada en las encuestas? ¿Están manipuladas las preguntas y te hacen responder lo que ellos quieren? ¿Se sabe bien lo que es la Iglesia? ¿Por qué el afán de ciertos medios de comunicación de desprestigiar sistemáticamente a la Iglesia?

En nuestros pueblecitos donde ya solamente hay gente mayor, se suelen entretener muchas horas viendo la televisión y con frecuencia son bombardeados con insidias contra la Iglesia. Ellos mismos se preguntan, y a mí me lo ha comentado más de uno, cómo puede ser eso, cuando comprueban a diario que el único que los visita periódicamente y se preocupa por ellos es el sacerdote, ese al que alguno ya está denominando como el ‘héroe del estar ahí’ y el ‘héroe de lo pequeño’. Tenemos una gran paradoja en España: La Iglesia se vuelca con la Sociedad, y la Sociedad da la espalda a la Iglesia. ¿Por qué la Iglesia no se cansa y dice: hasta aquí hemos llegado? ¿Por qué no abandona toda la ayuda social?

Solamente hay una respuesta: Porque, siguiendo el ejemplo de Jesucristo, todo lo hace desde el amor al hermano. Los cristianos vemos al propio Jesús en el hermano, Y es que, desde el momento en que Jesucristo se encarnó, dignificó a toda la estirpe humana y a cada una de las personas. Desgraciadamente esta realidad le importa un comino a gran parte de la humanidad, cada vez más descreída e indiferente. Por lo mismo, tenemos que seguir gritando a los cuatro vientos que precisamente la Encarnación de Cristo fue la que dio el vuelco a toda la historia humana, porque Él se despojó de su categoría de Dios para compartir todo lo humano, menos el pecado.

No tuvo nada de poderoso el que nació en un pesebre y murió en una cruz. ¡Hasta esa misma cruz estorba a muchos! La Iglesia no quiere poderes humanos, sino compartir con los más necesitados y ayudarles a llevar su cruz. Quiero deciros a los que nos denigráis, si sabéis de verdad  qué es la Iglesia, o tal vez tengáis en la cabeza un ente totalmente distinto de la realidad actual. Os pido un momento de reflexión y de buena voluntad. Y que si nos encontráis fallos, son de los hombres concretos pecadores, pero no de la Iglesia santa, esposa de Cristo.

                                                                   Alfonso Mª Frechel

Canciller del Obispado de Segovia



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