¿Y si hacemos de nuestras parroquias un verdadero hogar?
Nos llama, amigos

¿Y si hacemos de nuestras parroquias un verdadero hogar?

En este reinicio de la vida parroquial que estamos viviendo, podemos aprovechar para pensar que imagen de Iglesia vivimos y ofrecemos. A lo largo de la historia la Iglesia se ha mirado en muchas imágenes. Las imágenes nos ayudan especialmente a ver si lo que hacemos se ajusta realmente a lo que decimos que somos. Ahora la imagen predilecta es la de Iglesia en salida, yo os propongo hoy una más de andar por casa, nunca mejor dicho: La Iglesia como hogar. Hablar de Iglesia como hogar no es solo una reflexión teórica. Es ante todo una pregunta concreta ¿Son nuestras iglesias hogares? Y una oportunidad ¿Y si hacemos de nuestras parroquias un verdadero hogar?

Nunca antes nos habíamos visto obligados a cerrar las Iglesia sin embargo nuestras iglesias sí permanecían mucho tiempo cerradas. La vorágine de las tareas, las “urgencias” pastorales, los ajustes parroquiales, nos han llevado con demasiada facilidad a reducir los horarios de los templos exclusivamente a los horarios celebrativos.

¿Es así en un hogar? La respuesta es clara, no. Nuestro hogar no abre solo para dormir o comer, eso es un restaurante o un hotel. Los hogares son espacios donde estar con los nuestros, la Iglesia debe ser un lugar donde encontrarnos con Dios. Y para eso también hace falta tiempo de estar. ¿Y si hacemos de nuestras parroquias un verdadero hogar?

Sabemos que es tiempo de abrir hospitales de campaña en lo espiritual. Buscamos que la Iglesia sea un espacio de acogida. Deseamos ser una verdadera tienda del encuentro con el Resucitado. Si todo eso es verdad, atrevámonos a implantarlo en esta oportunidad que tenemos delante. Qué nuestras iglesias sean verdaderos hogares, hay demasiadas personas que aún se preguntan “Maestro, ¿dónde vives?”.

P.d. Quizás nos pueda ayudar esta escena de la película «1917», un soldado que ante todo desea volver a su hogar, a su «Tierra Prometida»

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