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XXV Encuentro de Antropología y Misión: “África, el sueño de la integración”

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La revista Mundo Negro, editada por los Misioneros Combonianos, convoca su XXV Encuentro de Antropología y Misión, que se celebrará en Madrid los próximos días 2 y 3 de febrero, con el lema “África, el sueño de la integración”. Se hará entrega, además, del Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2012 a Mons. Paride Tabán, obispo emérito de Torit, por ser el símbolo de toda una vida dedicada a la paz, la reconciliación y la convivencia pacífica en Sudán del Sur.

Este XXV encuentro, que tendrá lugar en la sede de la revista Mundo Negro, en la calle Arturo Soria, 101 de Madrid, comenzará el sábado 2 de febrero, a las 10,30 de la mañana, con la presentación del lema “El sueño de la integración africana” de la mano del director de Mundo Negro, padre Ismael Piñón. Le seguirá la conferencia “De la unidad a la unión africana: historia de 50 años de integración” que desarrollará el periodista y escritor ecuatoguineano, Donato Ndongo Bidyogo.

A las 12,30h habrá una mesa redonda sobre “El largo camino de la integración africana: luces y sombras”, con la participación de la hermana Elisa Kidané, misionera comboniana en Eritrea, Justo Bolekia Boleká, escritor de Guinea Ecuatorial, y José Luis Cortés López, africanista español.

Por la tarde, a las 16,30h, el ex director de Mundo Negro, padre Antonio Villarino, y el ex redactor jefe, Gerardo González, presentarán la conferencia “25 aniversario de los Encuentros de Antropología y Misión”. A continuación, Mons. Paride Tabán, obispo emérito de Torit y fundador del Poblado de la Paz de Kurón, en Sudán del Sur, dará su testimonio de toda una vida a favor de la paz y la reconciliación. Al finalizar su intervención, el superior provincial de los Misioneros Combonianos, padre Ramón Eguíluz, le hará entrega del premio Mundo Negro a la fraternidad 2012.

Al día siguiente, domingo día 3 de febrero tendrá lugar en la capilla de los Misioneros Combonianos, la celebración, a las 12,00h de la Eucaristía de solidaridad con el Poblado de la Paz de Kurón, en Sudán del Sur, animada por el Coro Karibú.

Las jornadas de Antropología y Misión se vienen realizando una vez al año desde 1986 con el objetivo de sensibilizar a la sociedad española sobre algunos temas puntuales que guardan relación con el continente africano.

Ligado a estos encuentros, desde 1994, se creó el Premio Mundo Negro a la Fraternidad. Esta distinción se entrega a una persona representativa del continente africano o en estrecha relación con él y que ha destacado por su compromiso a favor de la justicia, la paz, la fraternidad o el bien de los pueblos. El premio consiste en un diploma, una placa conmemorativa y 10.000 euros. A Mons. Paride Tabán le ha sido concedido este Premio por haber dedicado su vida a construir la paz, creando puentes de encuentro, diálogo y reconciliación.

Mientras fue obispo de Torit, Mons. Tabán destacó por su lucha incansable contra la injusticia, la crueldad, la limitación de la libertad y el odio que alimentaron la guerra que durante años sufrió el sur de Sudán. Por ese esfuerzo, Mundo Negro ya le otorgó el primer Premio a la Fraternidad, en 1994. En aquel VIII Encuentro de Antropología y Misión, quienes tuvieron la oportunidad de escuchar sus palabras quedaron marcados por la claridad con la que denunciaba la situación que estaba viviendo la población del sur de Sudán, oprimida y masacrada por el Ejército sudanés, que buscaba a toda costa la islamización del país.

Ordenado sacerdote en 1964, Mons. Paride Tabán fue nombrado obispo auxiliar de Juba en 1980. Tres años después, Juan Pablo II lo puso al frente de la recién creada diócesis de Torit, un pequeño territorio del hoy Sudán del Sur. Durante mucho tiempo vivió como obispo “nómada”, sin casa propia, huyendo de un poblado a otro para escapar de las bombas y acompañar a su pueblo en un continuo éxodo en busca de un lugar de paz.

En febrero de 2004 presentó su renuncia como obispo y se retiró a orillas del río Kurón, una zona llena de colinas en la región meridional de Sudán, cerca de la frontera con Etiopía. Desde entonces se dedica en cuerpo y alma a hacer realidad un sueño, el “Poblado de la Paz”, con la intención de convertirlo en un lugar de esperanza, de paz y de reconciliación.

 

OMPRESS-MADRID (30-1-13)

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