Rincón Litúrgico

XXII Domingo del Tiempo Ordinario, A, por Ángel Moreno de Buenafuente

XXII Domingo del Tiempo Ordinario, A, por Ángel Moreno de Buenafuente

Liturgia de la Palabra

(Jer 20, 7-9; Sal 62; Rom 12, 1-2; Mt 16, 21-27)

Texto evangélico

Tú piensas como los hombres, no como Dios”.

Texto profético

Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir”.

Oración sálmica

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua”.

Texto apostólico

Os exhorto, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios”.

Texto patrístico

¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y he aquí que tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te buscaba; y deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no lo estaba contigo. Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no serian. Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera; exhalaste tu perfume y respiré, y suspiro por ti; gusté de ti, y siento hambre y sed, me tocaste, y abraséme en tu paz” (san Agustín, Confesiones X, 38).

Texto místico

TENGO SED DE TI. Si, esa es la única manera en que apenas puedo empezar a describir mi amor. TENGO SED DE TI. Tengo sed de amarte y de que tú me ames. Tan precioso eres para mí que TENGO SED DE TI. Ven a Mí y llenaré tu corazón y sanaré tus heridas. Te haré una nueva creación y te daré la paz aún en tus pruebas. TENGO SED DE TI. Nunca debes dudar de Mi Misericordia, de mi deseo de perdonarte, de Mi anhelo por bendecirte y vivir Mi vida en tí, y de que te acepto sin importar lo que hayas hecho. TENGO SED DE TI. Si te sientes de poco valor a los ojos del mundo, no importa. No hay nadie que me interese más en todo el mundo que tú. TENGO SED DE TI. Ábrete a Mí, ven a Mí, ten sed de Mí, dame tu vida. Yo te probaré qué tan valioso eres para Mi Corazón. (Madre Teresa de Calcuta)

Comentario

Si busco a Dios es porque Él me busca; si amo a Dios es porque Él me ama; si tengo sed de Dios, es porque él tiene sed de mí. Mi Creador ha puesto en mi corazón la necesidad de buscarlo, de amarlo, de desearlo. La vida es diferente cuando hay un Tú a quien se ama, por quien levantarse cada día.

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