Diócesis Iglesia en España

XVII Jornada Diocesana de Apostolado Seglar, 18 de febrero

XVII Jornada Diocesana de Apostolado Seglar, 18 de febrero, entrevista con el ponente, el seglar y periodista José Beltrán

Es una entrevista de José Alberto Rugeles Martínez

José Beltrán es un joven periodista que lleva en su mochila de la vida ya varios años de pasión y de trabajo por la Iglesia y por la Iglesia en salida.  Por sus múltiples méritos,  el director de la revista “Vida Nueva”ha sido encargado de la Ponencia de la XVII Jornada Diocesana de Apostolado Seglar que será presidida el sábado 18 de febrero por el Cardenal Arzobispo, D. Carlos Osoro Sierra en el Colegio Valdeluz de Madrid. Esta jornada -como las anteriores- se deben en gran parte al impulso que el Delegado Diocesano de Apostolado Seglar, Rafael Serrano Castro les ha dado, y son abiertas a la participación de todos los seglares de Madrid. 

Conversamos brevemente con José Beltrán sobre este y otros temas. De lo humano y lo divino. Es fácil hablar con él, porque tiene talento y talante. Y no rehúye preguntas. Al concluir la entrevista se renuevan en uno las ganas de participar de la XVII Jornada que tiene por lema “Iglesia en salida. Posibilidades, desafíos, retos y tentaciones de la evangelización en Madrid. 

1.- ¿Qué significa para ti ser el ponente de la XVII Jornada Diocesana de Apostolado seglar de Madrid?

Asumo esta propuesta desde la humildad de ser un laico más en la Iglesia, con el regalo de poder vivir este tiempo apasionante del pontificado de Francisco desde un lugar privilegiado como es la revista Vida Nueva. Desde ahí vivo mi ser y hacer como cristiano, dentro de la familia calasancia en la diócesis de Getafe, y como profesional de los medios de comunicación. 

2.- ¿Más posibilidades que tentaciones? ¿desafíos y retos alcanzables? en la Iglesia de Madrid…. 

Los seglares en Madrid tienen un gran desafío, en tanto que Madrid siempre es espejo en el que se mira el resto de España y el punto en el que se fijan también quienes buscan una referencia sobre la salud de la Iglesia en nuestro país. Como sucede en el resto de países del mundo, los laicos madrileños se enfrentan al reto de afrontar su mayoría de edad en la Iglesia. De esta madurez eclesial dependerá que la Iglesia en salida hacia las periferias a la que nos invita dirigirnos el Papa Francisco sea una realidad o se quede en papel mojado. 

3.- Nos podemos quedar en frases hechas: Iglesia en salida, hospital de campaña, cultura del encuentro. ¿Cómo llevar adelante esas frases concretizándolas en día a día de una iglesia que quiere y debe ser fiel al Evangelio?

Humanizando cada una de estas expresiones, poniéndole rostro concreto, como hace Francisco. Es volver al Evangelio, volver a ese Jesús que sabía hablar a las multitudes, pero concretaba cada una de sus palabras de salvación en el encuentro con el enfermo, con la adúltera o con sus amigos. Por ejemplo, para mí Iglesia en salida supone salir al paso de los chavales del colegio donde colaboro para que descubran el rostro de los misioneros a través de un testimonio directo. Montar un hospital de campaña es tan fácil como no pasar de largo ante el inmigrante que ficha todos los días en la puerta del Mercadona de mi barrio, hablar con él, preocuparme de cómo va la tramitación de su permiso de residencia, cómo lleva estar lejos de su familia… La cultura del encuentro la busco encarnar en mi trabajo en la revista, dando voz a todas las realidades eclesiales, buscando lo que nos une en la fe y no en los matices que nos separan

4.- ¿Qué debe caracterizar un laico comprometido de Madrid en el 2017?

Un laico apasionado. Cuando uno vive con pasión su fe, esto es, eres un enamorado de Jesús y un “loco” del Reino de Dios, no te duelen prendas en salir de tu zona de confort, en arriesgar, en ensuciarte las manos por el otro o en accidentarte en la búsqueda de lo mejor para la Iglesia. Solo desde esa pasión podemos ser algo más que oradores y pasamos a ser testigos que contagian la alegría del Evangelio. Cuando la pasión se escapa por los poros de la piel, el compromiso no es una carga sino algo inherente al apellido católico. Creo que estamos en un momento óptimo para proponer, para sugerir, para interpelar y ser escuchados. Pero, sobre todo, es tiempo propicio para arrimar el hombro y aterrizar en lo cotidiano Evangelii Gaudium, Amoris laetitia y Laudato si’.

5.- ¿Cómo vencer los católicos la tentación de ser una Ong más? 

La clave está en el “desde dónde” llevamos a cabo nuestra entrega. Y creo que ahí nos dan lecciones un día sí y otra también quienes están en primera línea trabajando con los excluidos, desde quienes van al rescate de las mujeres víctimas de la trata o quienes cada noche salen a entregar una manta a un “sintecho”. Desde donde se “mojan” las  religiosas de Villa Teresita o la Comunidad de San Egidio, nos diferencia de cualquier ong. Ni mejores ni peores, distintos. Aunque el que tenemos enfrente no lo vea. No descubro nada si digo que todos hemos experimentado que alguien nos diga que somos “buena gente” cuando a nosotros nos gustaría que dieran un salto y detrás de esa aparente filantropía, descubrieran al Padre Bueno y el Reino que intentamos construir. Estoy seguro de que a más de uno, sin ser conscientes, le hemos interpelado. 

6.- Eres el más joven o uno de los más jóvenes directores de la historia de Vida Nueva. Después de tres años en la revista: ¿Cómo te sientes? ¿Qué dirías que le falta? ¿Qué te gustaría que los lectores concluyesen al leer cada número de VN?

El beato Lolo, que nos protege y ampara a los periodistas, decía que “el periodista es catedrático en la universidad de la vida”.Yo, todavía hoy, me siento un becario en estas lides. Becario, no solo por la edad –dicen que esto se cura-, sino también por mantener la ilusión del primer día. Quienes me conocen, saben que rara vez no se mueve alguna idea en mi interior dispuesta a salir para darle una vuelta a Vida Nueva para que cada vez tenga más vida para la Iglesia y sea más nueva para los lectores. Mi deseo para la revista es el heredado por aquel primer equipo que nació de la mano del gran Antonio Montero de ser voz de anuncio y de denuncia al servicio de la Iglesia de hoy, a la luz del Vaticano II para ser profecía con todos los desvelos que ello conlleva. 

7.- ¿Qué dirías si te preguntaran tu opinión a respecto del periodismo católico en España y sus retos hoy en día? ¿Hay “oferta” suficiente no sólo en los medios escritos, radio, Tv, sino también en el mundo digital? ¿es una fuerte y de calidad?

Creo que, como sucede en otros ámbitos eclesiales, estamos todavía en una etapa de madurez y profesionalización. Hacer periodismo religioso no significa hacer un periodismo militante, que busque esconder, maquillar u ocultar información. Más bien tiene que abordar toda la realidad eclesial, con esa misma mirada misericordiosa que pide el Papa, pero siendo firmes en toda denuncia de pecado y corrupción. Sobre lo que preguntas en relación a la oferta de medios, no se trata de la cantidad, sino de la calidad, de si verdaderamente cumplen su labor de ser Buena Noticia. Precisamente en el mundo digital, siento que en algunos casos se esté realizando un periodismo de trinchera que contribuya a ideologizar a la Iglesia y, por lo tanto, a enfrentar y dividir.

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