Opinión Última hora

Volver a las aulas en tiempos de incertidumbre, por Raquel Pérez

n estos momentos en los que nuestra sociedad parece enfrentarse a un progresivo agravamiento de la pandemia, y ante el inminente —si no ya acontecido— inicio del curso escolar, creo que todos compartimos el deseo de que éste se realice en las mejores condiciones posibles, de seguridad para todos. La presencialidad es fundamental para el desarrollo de la tarea educativa y para la revitalización de la vida social y económica por lo que, frente a la incertidumbre y los comprensibles temores a nuevos contagios, posiblemente tengamos que tirar de épica para que, sacando lo mejor de cada uno de nosotros, pueda tener lugar la tan incierta vuelta al colegio.

La actuación responsable de todos y de cada uno de los agentes directamente implicados en la educación de nuestros niños/as y jóvenes —cada cual desde sus diferentes tareas—, y co-responsable de la sociedad en general, nos permitirá atravesar los meses que tenemos por delante con la lógica incertidumbre que esta situación comporta, pero con una firme confianza que no se deja vencer por el miedo. Cada uno de nosotros tenemos en nuestras manos poner los medios para evitar la propagación de una enfermedad que tanto nos ha hecho, está haciendo y, previsiblemente, nos hará sufrir en los próximos meses. No podemos olvidar que la confianza, junto al cariño y la ternura, son las que sostienen la esperanza.

En estos difíciles momentos que atravesamos, tal vez sería importante mostrar, de diversas maneras, nuestra cercanía y apoyo a toda la comunidad educativa: administraciones responsables de garantizar que la vuelta al colegio tenga lugar con las máximas garantías y mejores medios al alcance, centros educativos, equipos directivos, profesores/as y personal no docente que desarrolla su trabajo en el ámbito escolar, familias y, sobre todo, alumnos/as. Especialmente entre los más mayores la responsabilidad que recae sobre ellos es grande, y deben saber que del respeto a los protocolos que se les indiquen en cada momento, dependerá el éxito de la travesía que ahora iniciamos. No es tiempo de andar buscando cómo y cuándo saltarse las medidas sanitarias, sino de desarrollar una disciplina —personal y colectiva— posiblemente nunca antes exigidas ni experimentadas.

Al igual que ya se hizo durante los meses de emergencia sanitaria, y como de diversas maneras está ya sucediendo, la comunidad eclesial —a nivel institucional y personal— estamos llamados a poner a disposición, allí donde sea necesario y posible, aquellas infraestructuras y recursos humanos que permitan facilitar y generar nuevos espacios y entornos seguros para el desarrollo de la tarea educativa. La educación ha sido siempre una prioridad para la Iglesia, y por ello comparte la preocupación de toda la sociedad en este tema, que sin duda es transversal a todo lo que vivimos como sociedad.

Como decía hace poco más de un siglo san Pedro Poveda, «todos hemos de cooperar. Aquí no hay uno solo y los demás son comparsa, sino que cada cual tiene su sitio, su deber, su responsabilidad…». Es momento de pedir y ofrecer toda la ayuda que esté a nuestro alcance, de aunar esfuerzos y buscar creativamente soluciones a lo imprevisible de la circunstancia que vivimos y ante la cual, juntos, podremos responder mejor. ¡En ello estamos!

Raquel Pérez es directora del Secretariado de la Comisión Episcopal para la Educación y Cultura

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