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Vísperas y Te Deum: La pandemia ha de despertar nuestra compasión y solidaridad

El cardenal Giovanni Battista Re ha presidido en la tarde de hoy jueves, 31 de diciembre, en la basílica de San Pedro del Vaticano, las Primeras Vísperas de la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios, y el Te Deum de acción de gracias de fin de año. El purpurado italiano ha presidido los oficios en calidad de decano del Colegio de Cardenales, después de que la Oficina de Prensa de la Santa Sede informara esta mañana de que el Papa Francisco sufre «una dolorosa ciática» que le va a impedir oficiar también mañana la Misa de Año Nuevo. Será el cardenal secretario de Estado, monseñor Pietro Parolin, quien presida esta Eucaristía.

En la homilía preparada por el Santo Padre y leída por monseñor Re, Francisco recuerda a los médicos, enfermeras, agentes sanitarios, sacerdotes, religiosos, religiosas, profesores, administradores de la cosa pública y demás personas de bien que con su esfuerzo han contribuido y siguen contribuyendo a que la pandemia sea menos dañina. «Podría parecer forzado dar gracias por un año como este», ha dicho el Papa por boca de monseñor Re. ¿Cuál es el sentido de un drama como el que vivimos?, se ha preguntado. «No debemos tener prisa por responder a esta pregunta. Ni siquiera Dios responde a nuestros más angustiosos “porqués” recurriendo a “razones superiores”», ha dicho antes de invitar a mirarnos en aquel Samaritano que, movido por la compasión, se inclinó sobre el desconocido, tratándolo como a un hermano, y lo cuidó haciendo todo lo posible por él. «Aquí, sí, tal vez podamos encontrar un “sentido” a este drama que es la pandemia, como a otros flagelos que azotan a la humanidad: el de despertar en nosotros la compasión y provocar actitudes y gestos de cercanía, de cuidado, de solidaridad».

El Papa ha dado gracias «por las cosas buenas que han sucedido en nuestra ciudad durante el encierro y, en general, durante el tiempo de la pandemia». «Hay tanta gente que, sin hacer ruido, ha tratado de hacer más soportable la carga de la prueba». Además de a los trabajadores de la salud —médicos, enfermeras, voluntarios— que están en primera línea, y que por esta razón están siempre en nuestras oraciones y merecen nuestra gratitud, el Papa extiende el agradecimiento «a todos aquellos que se esfuerzan cada día por llevar adelante sus familias y su servicio al bien común de la mejor manera posible».



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