Carta del Obispo Iglesia en España

Visita pastoral en La Granja-San Medel, por César Franco, obispo de Segovia

Visita pastoral en La Granja-San Medel

Acabo de terminar la visita pastoral al arciprestazgo de La Granja-San Medely deseo compartir algunas impresiones. En primer lugar, agradezco a los sacerdotes y a las parroquias su cordial acogida y la organización de la visita. También a los alcaldes que han contribuido con la cesión de locales para poder tener encuentros diversos. Y, sobre todo, a cuantos han participado en los actos programados: niños, jóvenes, matrimonios, agentes de pastoral, ancianos.

Mi impresión ha sido muy positiva. Aunque las parroquias son muy distintas unas de otras, en razón del número de habitantes y de su sociología, en todas me he encontrado con personas que valoran su fe y procuran vivirla con fidelidad. También he visto, a pesar de las campañas en contra de la Iglesia, que aman la Iglesia y se sienten miembros vivos de ella. En muchas parroquias, los sacerdotes son mayores, alguno está enfermo, pero cuentan con laicos que se responsabilizan de llevar adelante el día a día de la comunidad.

He visitado también las residencias de mayores. Han sido encuentros gratificantes. En primer lugar, porque los ancianos y enfermos deben ser prioritarios en nuestra pastoral: son verdaderos pobres en el sentido evangélico, que requieren nuestra compañía y cariño. He visto cómo gozan en la celebración de la eucaristía, donde perciben que son comunidad eclesial y predilectos de Cristo. Sus testimonios de alegría y gratitud son conmovedores. Y la experiencia acumulada durante toda su vida, una riqueza incalculable.

También he visitado escuelas e institutos, dialogando con los niños y adolescentes que participan en la clase de religión. Agradezco a los directores y profesores su cordial acogida. El tiempo que he pasado en estos centros escolares me confirma en la importancia de la religión para la formación integral del alumno, y el interés que suscita la presencia del obispo, a quien pueden preguntarle sin trabas sobre sus dudas, inquietudes y otros aspectos de la Iglesia.

Aprovechando la visita pastoral, he confirmado a grupos de adolescentes animándoles a seguir adelante en la formación que no termina con la recepción del sacramento. Mi gratitud se dirige a los catequistas que, con paciencia y tesón, dedican su tiempo a esta imprescindible tarea. También he invitado a los laicos para que se animen a ser catequistas de los diversos niveles, pues sin catequesis no es posible crecer y madurar en la fe.

No todo son luces. También hay sombras que preocupan a las comunidades, a los sacerdotes y al obispo. La primera es la falta de continuidad de quienes reciben la primera comunión y la confirmación. Este fallo se achaca, en primer lugar, a los padres, que ven en los sacramentos simples ritos sociales, separados de su dimensión religiosa y eclesial. Hay que luchar contra esta concepción, invitando a los padres a valorar la fe que dieron a sus hijos en el bautismo y a ser sus primeros educadores en este terreno de la vida cristiana. También hay que fortalecer la formación de los catequistas, pues no basta la buena voluntad para serlo, sino formación sistemática y testimonio de vida cristiana. Trabajaremos por mejorar estos aspectos. La continuidad de las nuevas generaciones en la vida de la Iglesia depende de la conjunción de esfuerzos de padres, catequistas y sacerdotes.

Por último, es necesario que las parroquias no se cierren en sí mismas, sino que vivan en actitud misionera, acercándose a los alejados y acogiendo a quienes buscan en la parroquia un sentido a su vida, solución de sus problemas o la compañía de quienes somos, por gracia de Dios, testigos de la caridad de Cristo. No nos faltará la gracia de Dios ni la fuerza del Espíritu. ¡Gracias!

+ César Franco

Obispo de Segovia

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