Papa Francisco

Visita del Papa a jóvenes, ancianos y enfermos de la parroquia San Crispín de Roma

El Pontífice visita la parroquia romana San Crispín y se reúne con los jóvenes, a quienes asegura que la oración nos defiende del diablo. A los ancianos les aconseja ofrecer su sabiduría y a los enfermos les pide hacer su enfermedad fructífera en los corazones de otros.

Ciudad del Vaticano, Vatican News, 3 de marzo de 2019
Foto: El Papa Francisco en la parroquia San Crispín da consejos a jóvenes, a enfermos y a ancianos

El domingo 3 de marzo, en torno a las cuatro de la tarde (hora local de Roma), el Papa Francisco visitó la parroquia romana de san Crispín de Viterbo, concretamente en Labaro, en el sector norte de la diócesis, donde fue recibido por el cardenal Angelo De Donatis, por el obispo auxiliar Mons. Guerino Di Tora, por el párroco Don Luciano Cacciamani, el párroco don Andrea Lamonaca y todos los sacerdotes que trabajan en San Crispín; y toda la comunidad que lo esperaba con sonrisas y carteles de bienvenida.  Una visita en la que destacó por sus encuentros, con los jóvenes de la comunidad, con los enfermos y con los indigentes. Día en el que también hubo espacio para las confesiones de algunos fieles y que concluyó con la celebración de la Santa Misa, en torno a las 17:30 horas.

Los más pequeños esperaban al Papa impacientes

Como es habitual en sus visitas pastorales, el Papa se reunió con todo el sector juvenil; niños y niñas que asisten a catequesis de preparación para la Comunión y la Confirmación, así como los jóvenes de los grupos post-Confirmación y Oratorio. Los niños más pequeños prepararon una canción para el Papa y una carta, en la que dicen que saben que el Papa “ama el fútbol” y que está “enamorado de Jesús” y en la que le piden que les cuente “algo más” sobre sí mismo.

Los jóvenes tienen algunas preguntas para Papa

Los más mayores, en cambio, le hicieron algunas preguntas. Gloria, de la post-Confirmación, preguntó al Papa “¿cómo podemos defendernos de esta lucha diaria con el mundo?”, considerando que “lo que el mundo piensa es completamente diferente de lo que Dios quiere de nosotros”. Francesca, que se está preparando para la Confirmación, preguntó cómo reconocer la elección correcta frente a dos opciones. Angélica, que también va a recibir la Confirmación, tiene curiosidad por saber cómo se siente el Papa al estar entre ellos que lo han esperado con impaciencia. Lorenzo, en su segundo año de preparación para la Confirmación, se preguntó: “¿Cómo podemos continuar nuestro camino de fe?”.

Las respuestas del Papa: La oración nos defiende del diablo

El pontífice se inspira en las preguntas de los niños y se enfoca en el tema del mal. Les pregunta a los niños si el diablo existe o si es simplemente “una historia”. Una vez que las dudas acerca de la existencia del diablo son eliminadas, les explica que el diablo es un mentiroso: “en el Evangelio lo llamamos el padre de la mentira”. Y agrega: “¿cómo defenderse? Con la oración”. El Pontífice describe a los niños esta diferencia entre el diablo que miente, quien “hace lo contrario de lo que dicen los mandamientos” y Jesús, que es “bueno y verdadero: siempre dice la verdad”. Agrega que también es necesario dirigirse a María: “la Madre de Dios. Ella es la que nos trajo a Jesús y nos defendió del mentiroso, el diablo, id también a Nuestra Señora, a María y decidle:” Madre, ayúdame como Usted ha ayudado a su Hijo, Jesús. La oración. Y luego hablen con los catequistas, hablen en su casa”.

Respecto a la pregunta sobre la elección, el Papa les invitó a reflexionar sobre las posibilidades y también a pedir consejo en casa, a los catequistas, al sacerdote, al obispo: “pidan consejo: ‘Me gustaría hacer esto, o esto otro: ¿qué debo hacer? ‘. Y rezad. De esta manera probaremos las dos posibilidades y elegiremos la más grande”.

Encuentro con los sin hogar y los enfermos

Seguidamente, Francisco se trasladó a una sala de la planta baja, donde se reunió con una treintena de personas sin hogar e indigentes, que diariamente son atendidos por la parroquia, Caritas y la Comunidad de Sant’Egidio, a quienes dijo: “Cuando estamos solos, somos débiles, tenemos nuestras debilidades: materiales, espirituales; pero somos débiles. Solos somos débiles. Y muchas veces seremos derrotados solos, pero cuando estamos juntos nos volvemos fuertes, fuertes para resistir, fuertes para seguir adelante, fuertes para ganar en la vida. Es la fortaleza de estar en grupo”.

El aliento para los enfermos

No faltó su mirada sobre los enfermos y los discapacitados. “Cuando venía hacia aquí, antes de entrar – dijo – he escuchado una voz interior que me decía: “”Ahora te llevan al sindicato” – “¿Pero qué sindicato?” – “¡El tuyo, el de los ancianos!”. Este es el sindicado de los ancianos, pero estamos todos juntos, incluso los enfermos”.

La vejez no es algo malo, está cargada de sabiduría

El Pontífice destaca la riqueza del último período de la vida y la importancia de ofrecer generosamente la sabiduría adquirida a lo largo de los años, la cual – ha puntualizado – “es un regalo del Señor”: “Diría a los ancianos que la vejez no es algo malo: quieren hazlo feo, pero no es feo. La vejez, cuando se vive bien, es como el buen vino, que con el paso de los años se vuelve mejor. Pero no es para tenerlo para nosotros, es para darla, para ofrecerla, ofrecer la sabiduría. Y una cosa importante que recomiendo a las personas mayores es hablar con los jóvenes”.

Una enfermedad que sin embargo fecunda el corazón

Por último, se enfoca en el tema de la enfermedad: “Incluso la enfermedad es algo que ofrecer a los demás: es dolorosa, es una cruz, la enfermedad, de verdad. Es una cruz fea. Pero podemos vivir esta cruz con serenidad, para ofrecerla a otros. Ofrezcan esta experiencia de la enfermedad que es fea, pero háganla fructífera en los corazones de otros”.

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