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Visita a la Virgen, el Sábado Santo, por Ángel Moreno de Buenafuente

Visita a la Virgen, el Sábado Santo, por Ángel Moreno de Buenafuente 

Visita a la Virgen, el Sábado Santo, por Ángel Moreno de Buenafuente

  Buenos días, Virgen María. No podíamos faltar a la cita de cada año, aquí, en esta ermita humilde, en la que nos esperas siempre, y donde escuchas nuestras oraciones. Hoy, sabes, no venimos para pedirte muchas cosas, sino porque te queremos, y nos duele mucho que sientas soledad, angustia, tristeza, pena, por la muerte de tu Hijo Jesús, y por la de tantos inocentes.

 Sabemos que te llaman Virgen de la Soledad. Por eso, nosotros queremos venir hoy aquí, para acompañarte, y así te sientas menos sola. A nosotros nos da mucho miedo la soledad, y nos gusta la compañía de nuestros padres y de nuestros amigos. Estamos aquí, para que no tengas miedo. Nosotros, al verte, sentimos tu compañía. Acepta tú la nuestra.

Sabemos que te llaman Virgen de los Dolores. Hemos visto alguna imagen tuya con cuchillos y con espinas en el corazón. Sabemos que hay dolores que duelen más que si te hicieran daño en el cuerpo. A ti no te han clavado en la cruz, pero tu dolor es al ver a tu Hijo muerto. Queremos ser para ti motivo de alegría. No podemos evitar lo que han hecho con tu Hijo. Pero queremos quitarte un poco del dolor que tienes con nuestra visita.

 Sabemos que te llaman Virgen de las Angustias. Nos da mucha pena verte con tu Hijo Jesús muerto sobre tus brazos. Venimos a consolarte, a darte un beso. Sabemos que el amor que has tenido a tu Hijo, nos lo tienes también a todos. Queremos ayudarte a quitar el dolor del mundo, a consolar a todos los que veamos tristes.

No vamos a decirte cosas que te duelan. Sin que te lo digamos, necesitamos tu mirada y tu abrazo. Sabemos que puedes interceder ante tu Hijo por todos los que sufren más. Tantos niños que se han quedado sin familia, tantos padres que han perdido a sus hijos, tantos amigos que se sienten solos, tantos padres que no pueden dar lo que desean a sus hijos, porque no tienen trabajo.

 Virgen María, hemos visto al Papa Francisco que te quiere mucho, te reza, te visita, y nos ha pedido a todos que recemos por él. Te pedimos que lo protejas, que no le suceda nada malo, y que tenga fuerzas para decirnos a todos el Evangelio de Jesús.

Santa María, tú sabes los que más necesitamos en nuestras casas. Que nunca nos falte la certeza de que nos quieres, y que no nos olvidemos de ti. Madre nuestra, ruega por todos nosotros y por todos los que lloran, sufren, y tienen dolores. Adiós, muchas gracias, te queremos mucho.

 

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