Internacional Santa Sede

Vigésimo quinto aniversario de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y la República de Armenia

Veinticinco años de amistad: el cardenal Sandri al Pontificio Colegio Armeno

L’Osservatore Romano, 21-9-2017

«No hay alternativa a la paz y hay que poner fin a cada dolor y sufrimiento, con mayor razón cuando golpea a la población civil indefensa». Con ocasión de la misa celebrada el miércoles, 20 de septiembre por el vigésimo quinto aniversario de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y la República de Armenia, el cardenal Sandri reafirmó con fuerza el llamamiento a la reconciliación y al diálogo que el año pasado lanzaron junto el Papa Francisco y el patriarca catholicós Karekin II con ocasión de la visita del Pontífice al país caucásico.

El prefecto de la Congregación para las Iglesias orientales, a tal respecto, ha recordado significativamente la imagen simbólica que selló aquel viaje: la liberación de las palomas del monasterio de Khor Virap, justo frente al bíblico monte Ararat. «Idealmente –ha dicho- soñamos y deseamos» que aquellas palomas «atraviesen la profundidad de las divisiones, de los odios y de las guerras, planeen en el cielo alto de Dios y vuelvan llevando en la boca un ramo de paz para todos los pueblos del Cáucaso y la Anatolia».

En la iglesia romana de San Nicolás de Tolentino del Pontificio colegio armeno, el purpurado presidió el rito, que contó con la presencia del arzobispo armeno católico de Alepo, Boutro Maryati, el encargado de relaciones de la nunciatura apostólica en Italia, monseñor Giorgio Chezza, el subsecretario del dicasterio vaticano, padre Lorenzo Lorusso y el rector del colegio armeno, padre lwis Naamo. Estuvieron presentes también, por la Secretaría de Estado, el asesor monseñor Paolo Borgia y el jefe de protocolo, monseñor José Avelino Bettencourt. Al término de la celebración, el embajador de la República de Armenia ante la Santa Sede, Mikayel Minasyan, realizó un saludo, mientras que la embajadora en Italia, Victoria Bagdassarian, tomó la palabra en el patio.

En la homilía, el cardenal Sandri recorrió «con memoria grata» las numerosas etapas que, en los últimos veinticinco años, han marcado el progresivo fortalecimiento de los vínculos entre la Santa Sede y la República de Armenia: entre ellos, el viaje apostólico de Juan Pablo II (2001) y del Papa Francisco (2016), las visitas de los presidentes armenos al Vaticano, la gran celebración de 2015 y la proclamación de San Greorio de Narek como doctor de la Iglesia Universal. Son todas, dijo el purpurado, «páginas de amistad» que constituyen «un verdadero regalo de Dios» y se fundan sobre «una herencia común» que es la fe en Cristo. Una fe que hay que custodiar y testimoniar como en los siglos se ha hecho por filas de mártires hijos de la nación y de la Iglesia armena». Sobre esas huellas, añadió « que nuestra existencia esté animadapor la caridad, que siempre llega antes, precede, abre caminos y construye puentes».

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