Papa Francisco

Viaje a Caserta: el Papa Francisco a los sacerdotes

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Viaje a Caserta: el Papa Francisco a los sacerdotes: “Juntos en la unidad, no en la uniformidad”

El Papa salió el sábado del Vaticano en helicóptero en torno a las 15 horas hacia el helipuerto de la Escuela de Suboficiales de la Aeronáutica Militar del Palacio Real de Caserta, donde fue acogido por monseñor Giovanni D?Alise, obispo de Caserta, y por otras autoridades locales. Desde allí se desplazó en coche hasta la Capilla Palatina para encontrar a los sacerdotes de la diócesis. Francisco dejó a un lado su discurso y mantuvo una conversación muy íntima con los sacerdotes, respondiendo a las preguntas que los religiosos le formularon.

El Santo Padre habló del ejemplo que los obispos deben dar sobre la unidad que Jesús pidió al Padre por la Iglesia. »No se puede ir hablando mal el uno del otro -dijo-; en la unidad de la Iglesia es importante la unidad de los obispos» y destacó que en estos conflictos es el diablo quien festeja y gana. »Los obispos tienen que estar de acuerdo en la unidad, no en la uniformidad. Cada uno tiene su carisma, su modo de pensar y de ver las cosas: a veces esta variedad es fruto de equivocaciones, pero otras veces es fruto del Espíritu: una unidad en la diversidad de cada uno, sin que ninguno pierda su propia personalidad».

En otra de las preguntas, al Papa le pidieron una recomendación para conseguir que la pastoral, sin mortificar la piedad popular pueda lanzar el primado del Evangelio. »La verdadera piedad popular -dijo- nace de ese Sensus Fidei del que habla la encíclica Lumen Gentium y que guía en la devoción de los santos, de la Virgen y también con expresiones folclóricas en el buen sentido de la palabra». Y añadió que »el gnosticismo que ha entrado en la Iglesia con grupos de piedad intimista no hacen bien, son una herejía… La piedad popular es inculturizada, no puede ser una piedad popular de laboratorio, aséptica, nace siempre de nuestra vida».

Otra de las cuestiones a tratar fue la identidad del sacerdote del tercer milenio. ¿Cómo superar la crisis existencial que nace de la revolución lingüística, semántica, cultural, de testimonio evangélico? »Con creatividad -respondió el Papa- es el mandamiento que Dios dio a Adán y que Jesús dio a sus discípulos. Y la creatividad se encuentra en la oración. Un obispo que no reza, un sacerdote que no reza, ha cerrado la puerta a la creatividad». Por último le preguntaron por el fundamento de la espiritualidad del sacerdote diocesano. Francisco describió la doble capacidad de contemplación del sacerdote: hacia Dios y hacia los hombres. »Es un hombre que mira, que llena sus ojos y su corazón de esta contemplación: con el Evangelio ante Dios y con los problemas humanos ante los hombres. En este sentido debe ser contemplativo. Pero no hay que confundir que el monje es otra cosa».

El Papa destacó que el centro de la espiritualidad del sacerdote diocesano está en la pertenencia a la diócesis. »Tener una relación con el obispo y una relación con el resto de los sacerdotes… es simple pero al mismo tiempo no es fácil. Y el mayor enemigo de estas dos relaciones son las habladurías. El diablo siembra así para impedir la relación evangélica, espiritual y fecunda con el obispo y el presbítero». Francisco recordó que lo mejor era decir las cosas a la cara y no dar satisfacción al diablo que de esta forma »ataca el centro de la espiritualidad del clero diocesano». Antes de concluir, el Papa habló de la amargura en los sacerdotes, de la imagen de la Iglesia de los enfadados. »Uno puede enfadarse: es sano enfadarse una vez. Pero el estado de enfado constante -finalizó- no es del Señor y lleva a la tristeza y a la desunión».

Ciudad del Vaticano, 27 de julio 2014 (VIS).-

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