Revista Ecclesia » Ver, oir y anunciar
Opinión Última hora

Ver, oir y anunciar

El mensaje del papa Francisco para la Jornada Mundial de las Misiones de este año 2021 se presenta con este lema bíblico: «No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído» (Hch 4,20). En él se incluyen un decálogo de interpelaciones:

1. Si experimentamos la fuerza del amor de Dios y reconocemos su presencia de Padre en nuestra vida personal y comunitaria, no podemos dejar de anunciar y compartir lo que hemos visto y oído. Nadie es ajeno, nadie puede sentirse extraño o lejano a este amor de compasión.

2. Jesús inauguró los tiempos por venir. Tiempos nuevos que suscitan una fe capaz de impulsar iniciativas y forjar comunidades a partir de hombres y mujeres que aprenden a hacerse cargo de la fragilidad propia y la de los demás, promoviendo la fraternidad y la amistad social. 

3. Para los primeros cristianos  los tiempos no eran fáciles. Pero comprendieron que nadie podía quedar ajeno a ese anuncio liberador. Hoy la pandemia nos ha hecho experimentar el desánimo, el desencanto, el cansancio, y hasta la amargura conformista y desesperanzadora.

4. Pero ante la tentación de enmascarar y justificar la indiferencia y la apatía, urge la misión de la compasión capaz de hacer de la necesaria distancia un lugar de encuentro, de cuidado y de promoción.  

5. Los cristianos no podemos reservar al Señor para nosotros mismos. «No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído» (Hch 4,20). Esa es una invitación a cada uno de nosotros a “hacernos cargo” y dar a conocer aquello que tenemos en el corazón.

6. Ya Pablo VI escribía que «la Iglesia existe para evangelizar».  Nuestra vida de fe exige una creciente apertura capaz de llegar y abrazar a todos. 

7. En la Jornada Mundial de las Misiones recordamos  a quienes dejaron su tierra y sus hogares para que el Evangelio pueda alcanzar sin demoras y sin miedos esos rincones de pueblos y ciudades donde tantas vidas se encuentran sedientas de bendición.

8. Hoy, Jesús necesita corazones que sean capaces de vivir su vocación como una verdadera historia de amor, que les haga salir a las periferias del mundo y convertirse en mensajeros e instrumentos de compasión.

9. En estos tiempos de pandemia es importante ampliar la capacidad cotidiana de ensanchar nuestros círculos, de llegar a aquellos que espontáneamente no los sentiríamos parte de “mi mundo de intereses”, aunque estén cerca de nosotros 

 10. Vivir la misión es aventurarse a desarrollar los mismos sentimientos de Cristo Jesús. Es creer que quien está a mi lado es también mi hermano y mi hermana.

Con estos pensamientos en la mente y en el corazón, no solo podemos vivir una Jornada Misional más auténtica. Podemos orientar toda nuestra vida cristina de acuerdo con la vocación misionera de la Iglesia. Una vocación que ha de ser la nuestra.



O si lo prefieres, regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

HAZME DE ECCLESIA

Cada semana, en tu casa