Carta del Obispo Iglesia en España

«Ven y verás», por el obispo de León, Julián López

Julián López

«Ven y verás», por el obispo de León, Julián López

             Queridos diocesanos: He querido que la primera “Carta del Obispo” que aparezca en “Iglesia en León” con este nuevo curso pastoral, lleve como título la invitación que el apóstol Felipe, poco después de su encuentro con Jesús, hizo a su amigo Natanael ante la reacción de este al anuncio de que había encontrado al Mesías anunciado por Moisés y los profetas. Natanael había comentado con sorna: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?» pero Felipe, como si no hubiera captado la ironía, le contestó con entusiasmo: «Ven y verás» (Jn 1,47). Poco antes, en el mismo relato, el propio Jesús, había dado la misma respuesta a dos discípulos de Juan Bautista que le preguntaron dónde vivía: «Venid y veréis» (1,39a).

Ambos episodios, entre las primeras vocaciones que Jesús suscitó al comienzo de su ministerio público, señalaron el comienzo de un camino cuya meta era todavía una verdadera incógnita. De todos modos estamos ante una muy interesante manera de llevar a los hombres hasta Cristo, en la seguridad de que él los recibirá y animará a permanecer con él. En efecto, toda llamada supone ya un cierto compromiso junto a la invitación a realizar una experiencia singular. El propósito de seguir voluntariamente a Jesús ha supuesto siempre una decisión personal, consciente y libre de quien es llamado, y en la que nadie puede inmiscuirse. Algo semejante sucede con la fe. Esta consiste también en una experiencia que empieza como la llamada personal: «Ven y verás», para dar paso después a una relación que va a permanecer: “Y se quedaron con él aquel día” (Jn 1,39b).

He aquí una preciosa lección de “pastoral vocacional”, objetivo que será, Dios mediante, la nota característica y predominante del curso que se inaugurará al término de la XVI Semana de Pastoral del 18 al 21 de septiembre. En efecto, con la ayuda del Señor vamos a celebrar un “Año pastoral diocesano vocacional” que se abrirá como acabo de señalar y que esperamos concluir el 30 de junio de 2018. Oportunamente daré a conocer el decreto de convocatoria de dicho año invitando a asumirlo con entusiasmo a la entera familia diocesana, pero muy especialmente a los presbíteros y diáconos, a las personas consagradas y a los fieles laicos que colaboran en las actividades pastorales de la diócesis o de las parroquias y comunidades.

Espero y deseo que toda la comunidad diocesana pero, muy especialmente, aquellos a quienes acabo de mencionar, asuman con interés y entusiasmo esta iniciativa en la que tanto nos va como diócesis, como parroquias y comunidades, y aun como miembros de la Iglesia. Para que surjan las vocaciones es necesario fomentar un ambiente de fe y de vida cristiana en el que cada creyente se comprenda a sí mismo en función de la misión confiada por Dios a toda la Iglesia. Evidentemente, ese ambiente ha de estar impregnado de los valores evangélicos entre los que sobresalen el amor cristiano, la generosidad personal y la solicitud por todas las personas necesitadas no solo de los bienes materiales sino, muy especialmente, de la palabra de Dios y de la esperanza de la salvación.

Desde este momento os convoco a todos para que os pongáis a la escucha de lo que el Espíritu del Señor nos va a sugerir y presentar como caminos y propuestas vocacionales al servicio de la misión de la Iglesia aquí, ahora y entre nosotros. Con mis mejores deseos de un fecundo y fructífero curso pastoral:

+ Julián, Obispo de León

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