Santa Sede

Vatileaks: La primera sesión del juicio a Claudio Sciarpelletti muestra el papel muy marginal de este en las filtraciones

El juez  no ha permitido que en esta ocasión se tomen fotografías del segundo imputado, Sciarpelletti,  por considerar que no es un personaje público y que tiene derecho a seguir disfrutando plenamente de su imagen privada.

La primera sesión del juicio al técnico informático Claudio Sciarpelletti ante el Tribunal del Vaticano fue muy breve pero bastó para dejar claro que segundo acusado en el caso «Vatileaks» jugó un papel muy marginal por no decir irrelevante respecto a los delitos del mayordomo del Papa, Paolo Gabriele, quien está cumpliendo una condena de año y medio de prisión por «robo con agravantes» de centenares de documentos confidenciales.

A diferencia del juicio contra el mayordomo, el presidente del Tribunal del Vaticano, Giuseppe Dalla Torre, no ha permitido que en esta ocasión se tomen fotografías del segundo imputado, por considerar que no es un personaje público y que tiene derecho a seguir disfrutando plenamente de su imagen privada.

El mayordomo, Paolo Gabriele, fue traído de su celda para hacer acto de presencia junto con los demás testigos, pero la brevísima sesión inicial se limitó a resolver asuntos de trámite y el presidente del tribunal aplazó a la siguiente sesión, el próximo sábado, el interrogatorio de los testigos, todos ellos convocados por la defensa al objeto de clarificar la inocencia de Sciarpelletti.

El abogado defensor del técnico informático, formalmente acusado de «favorecimiento» de los delitos del mayordomo, reveló que Sciarpelletti fue objeto de una denuncia anónima por sus contactos y amistad con el mayordomo.

El letrado sostuvo, en cambio, que la amistad se limitaba a «poco más que tutearse», y de hecho no había confianza, pues Paolo Gabriele no le dejó revisar su ordenador personal, a diferencia del resto de las personas cuyos equipos cuidaba el técnico informático de la secretaría de Estado.

Sciarpelletti ha terminado sometido a juicio por un presunto delito de «favorecimiento» de los delitos del mayordomo, inferior al supuesto de complicidad, fundamentalmente por haber dado versiones contradictorias a los investigadores sobre un suceso menor.

Su única participación en el caso «Vatileaks» se limita a que tenía en su poder, cuando le detuvieron, un sobre con documentos no reservados dirigido a Paolo Gabriele. Al principio, Sciarpelletti dijo que se lo había dado el mismo Gabriele, pero más adelante reconoció que se lo había dado monseñor Carlo María Polvani, que es su propio jefe en la secretaría de Estado, aproximadamente un par de años antes, para que se lo entregase a Gabriele. En ese cuadro, Sciarpelletti, no sería «encubridor» del mayordomo sino de monseñor Polvani, quien también estaba presente en el aula como testigo de la defensa.

En todo caso, Sciarpelletti nunca llegó a entregar el sobre al mayordomo y, según declaró al fiscal, se había olvidado de su existencia. El sobre contenía un panfleto anónimo contra la Gendarmería Vaticana que apareció publicado el pasado mes de mayo como el capítulo «Napoleón en el Vaticano» en el libro que recoge los documentos de «Vatileaks».

El presidente del tribunal, quien adelantó hace unos días que el juicio seria «rápido y breve», transmitía el lunes la impresión de que el caso es absolutamente marginal ya que, según el sumario, Sciarpelletti no ha entregado ningún documento del Papa ni, en realidad, de ningún otro tipo. Su «falta» ha sido no colaborar inmediatamente y de modo claro con la Gendarmería y el Fiscal del Vaticano.

Fuente: www.abc.es

 

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