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Valencia: Bendición, por parte del obispo auxiliar Enrique Benavent de casa de acogida para exreclusos

Por Antonio DIAZ TORTAJADA,Sacerdote-periodista

Encontrar un hogar al salir de la cárcel es de vital importancia para quienes han cumplido condena. Para ayudarles a alcanzar ese objetivo llega a Valencia una nueva iniciativa de la mano de Pastoral Penitenciaria del Arzobispado y los Misioneros Redentoristas que trabajan en la cárcel de Picassent y atienden las parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados de Nazaret y la Inmaculada de La Punta.

 

El obispo auxiliar de Valencia, monseñor Enrique Benavent, ha bendecido este nuevo centro de acogida para ex reclusos que con el nombre de “Hogar Scala” se abre en la pedanía valenciana de La Punta a iniciativa del Secretariado Diocesano de Pastoral Penitenciaria (SEPVAL)

 

El “Hogar Scala”, una casa de acogida para usuarios de tercer grado –semilibertad– y libertad condicional.

 

Una vez acogidos en el “Hogar Scala” los residentes participan en las actividades del Punto de Orientación Penitenciaria (POP) creado por el SEPVAL para facilitar a presos su integración familiar, laboral y eclesial. En el POP voluntarios y capellanes les ofrecen formación y orientación laboral, refuerzo educativo, gestión del ocio y salidas culturales así como orientación jurídica.

 

El padre Javier Palomares, responsable de Pastoral Penitenciaria y capellán de la prisión de Picassent, ha destacado que con esta acción se pretende ofrecer «un hogar y oportunidades para salir adelante» a quienes se encuentran en el tercer grado o a quienes ya han alcanzado la libertad.

 

El “Hogar Scala” se encuentra en La Punta, en una vivienda propiedad del Arzobispado que se ha restaurado gracias a la contribución de los Misioneros Redentoristas. La casa esta muy cerca de la ciudad, concretamente, próxima a Nazaret y en plena huerta. Las obras de restauración, apunta Javier Palomares, “las llevaron a cabo los alumnos de un taller ocupacional”. Los alumnos de la escuela taller de la parroquia, regida por los Misioneros Redentoristas, que imparte clases de albañilería, fontanería y electricidad, entre otros oficios, reconstruyeron la casa que se encontraba “muy deteriorada”. Además, apunta que las obras las han sufragado los citados misioneros.

 

Las instalaciones disponen de 10 plazas y para su atención cuentan con un voluntario que vivirá en el propio centro. Los residentes en el hogar recibirán también oración orientada a su reinserción en la sociedad.

 

Cita el responsable de Pastoral Penitenciaria que algunos empezarán a estudiar, además disfrutarán de formación en aspectos relativos a habilidades sociales o gestión del tiempo libre, entre otras opciones.

 

El hogar está destinado a personas que tras salir de la cárcel «se encuentran sin recursos, muchos de ellos sin familiares cerca». El proyecto espera avanzar. De hecho, apunta Palomares que trabajan para conseguir que el centro pueda convertirse «en un pequeño tercer grado, pero eso está por venir».

 

Pastoral Penitenciaria desarrolla su actividad de forma continuada en el interior de la prisión de Picassent ofreciendo distintas actividades a los presos. Pero una de los ámbitos en los que quieren hacer especial hincapié ahora «es en la fase posterior». De ahí la apertura de este hogar y la presencia de otro centro, ya en activo, el piso Claver para presos que disfrutan de permisos penitenciarios.

 

 

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