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V Centenario Santa Teresa de Jesús: Camino, por Ángel Moreno de Buenafuente

V Centenario Santa Teresa de Jesús: Camino, por Ángel Moreno de Buenafuente

Al inicio del año teresiano, siguiendo las huellas de la santa andariega, se nos presenta un largo camino que recorrer, que se inicia en la opción determinada de seguir a Jesús, ir detrás de Él.

En los escritos teresianos figuran las expresiones: “camino de perfección” Fundaciones 19, 1), “camino espiritual” (Moradas II, 8), “camino del espíritu” (Fundaciones 5, 1), “camino de oración” (Fundaciones 8, 6.9), “camino de pobreza y humildad” (Fundaciones 14, 4), “camino del (para el) cielo” (Moradas V, 3, 1.2), “camino del Señor” (Camino de Perfección 3, 2) y también “camino de cruz” (Vida  15, 13).

Camino de alegría

El papa Francisco, en su carta al obispo de Ávila, con motivo de la apertura del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa, se hace eco de la identidad de caminante de la santa, y señala cuatro caminos: “Camino de alegría”, “Camino de oración”, “Camino de fraternidad”, “Camino del propio tiempo”.

Francisco, que nos escribió Evangeli Gaudium, el Gozo del Evangelio, es muy sensible a la dimensión de la alegría de la fe, y reseña en su escrito citas de Santa Teresa, relacionadas con la alegría.

Andar alegres sirviendo en lo que les mandan” (Camino de Perfección 18, 5).

“Mas si sentís este amor de Dios que tengo dicho y el temor que ahora diré, andad alegres y quietas, que por haceros turbar el alma para que no goce tan grandes bienes, os pondrá el demonio mil temores falsos y hará que otros os los pongan” (Camino de Perfección 40, 5).

Se aplica a Santa Teresa el dicho: “Un santo triste es un triste santo”.

“El gran bien que me parece a mí hay en el reino del cielo, con otros muchos, es ya no tener cuenta con cosa de la tierra, sino un sosiego y gloria en sí mismos, un alegrarse que se alegren todos, una paz perpetua, una satisfacción grande en sí mismos, que les viene de ver que todos santifican y alaban al Señor y bendicen su nombre y no le ofende nadie” (Camino de Perfección 30, 5).

Y el consejo que da la Santa a las carmelitas de Sevilla, en su carta del 31 de enero de 1579 es: “¡No dejen de andar alegres!”

En el discernimiento espiritual, la paz del alma y el gozo interior son claves para saber si se actúa según Dios quiere o por propia voluntad.



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