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Uruguay: Condolencias de la Iglesia por la muerte del expresidente Tabaré Vázquez

El Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal Uruguaya ha expresado sus condolencias a la familia del expresidente Tabaré Vázquez, fallecido este domingo 6 de diciembre a los 80 años de edad. El mandatario, que en 2008 vetó la ley del aborto aprobada por el Congreso, gobernó durante dos etapas: entre 2005 y 2010 la primera, y entre 2015 y 2020 la segunda. Antes de concluir su último mandato le fue diagnosticado un tumor pulmonar.

Nacido en Montevideo el 17 de enero de 1940, Vázquez era médico de profesión, especializado precisamente en oncología y radioterapia. Alcalde de la capital, en 2005, liderando el Frente Amplio, se convirtió en el primer presidente izquierdista del país. Estaba viudo —su mujer, María Auxiliadora Delgado, falleció en 2019— y era padre de cuatro hijos, uno de ellos adoptado. Tanto él como su esposa estaban muy vinculados a los Salesianos.

El decreto presidencial con el que en noviembre de 2008 vetó la ley sobre salud sexual y reproductiva del Congreso subrayaba que «el aborto es un mal social que hay que evitar». «La legislación no puede desconocer la realidad de la existencia de vida humana en su etapa de gestación, tal como de manera evidente lo revela la ciencia. (…)  El verdadero grado de civilización de una nación se mide por cómo se protege a los más necesitados. Por eso se debe proteger más a los más débiles», señalaba.

Vázquez contó que muchos años antes, en uno de los dos viajes que realizó a Uruguay, Juan Pablo II le dijo hablándole en español: «Un gobernante, antes de ser de izquierdas o de derechas, debe ser profundamente humano». Era el año 1987 y Tabaré era entonces intendente de Montevideo por el Partido Socialista. «Eso me sirvió —dijo— para reivindicar el humanismo como forma fundamental de urbanización en nuestra humanidad». Ese viaje internacional, el octavo del pontificado del Papa Wojtyla, se produjo poco después de que Uruguay recuperara la democracia. Aún estaba en pie el Muro de Berlín y el Pontífice polaco acudía también a Chile y a Argentina, dos países que la diplomacia vaticana había evitado que entraran en guerra por su disputa sobre el canal de Beagle.

Vázquez también conoció en el ejercicio de su cargo al Papa Francisco. Fue en su segundo mandato presidencial. Dijo de él: «¡Qué hombre, Francisco! ¡Qué entereza! ¡Qué voluntad! Me atreví a hacerle una pregunta: ¿cómo concibe usted a Dios? Y él, muy rápidamente, me respondió: “Ah, no. Yo hasta Jesucristo llego”».

El expresidente uruguayo fue enterrado pocas horas después de que se confirmara su muerte. La familia no quiso velatorio para evitar que se produjeran aglomeraciones y se expandiese así la covid. Abogó por una ceremonia íntima y llamó a la población a seguir las honras fúnebres a través de los medios de comunicación. Miles de personas, sin embargo, hicieron caso omiso y se echaron a las calles. Los hijos y nietos habían pedido que se le rindiera tributo desde los propios hogares, haciendo sonar la canción «Defender la alegría» (un poema del uruguayo Mario Benedetti musicado por Joan Manuel Serrat) y dedicándole cinco minutos de aplausos.

El gobierno uruguayo ha decretado tres días de luto nacional.



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