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Uno de los desafíos de la Amazonía: repensar los ministerios de la Iglesia

El 14 por la tarde continuaron los trabajos sinodales con el Papa y 177 Padres sinodales, en la que fue la 10ª Congregación General. Los temas que salieron en la sala volvieron a ser varios. Repensar los ministerios de la Iglesia, a la luz de los parámetros de la sinodalidad: éste es uno de los desafíos de la Iglesia en la Amazonía, para que sea cada vez más Iglesia de la Palabra. A ponerlo en evidencia ayudaron algunos de los discursos pronunciados ayer por la tarde en el Aula del Sínodo. La Palabra de Dios es una presencia activa y misericordiosa, educativa y profética, formativa y con resultados, desafiante en el campo de la ecología integral y signo de compromiso social, económico, cultural y político para el desarrollo de un nuevo humanismo. Se necesitan nuevos ministros de la Palabra, también mujeres, para dar nuevas respuestas a los desafíos contemporáneos, y es necesario invertir en laicos bien preparados que, con espíritu misionero, sepan llevar el anuncio del Evangelio a todos los lugares de la Amazonía. Además, una adecuada formación de los laicos comprometidos es también fundamental para el nacimiento de nuevas vocaciones.

El papel de los fieles laicos y de las mujeres

Una Iglesia ministerial, se dijo en el Aula, tiene necesidad de expresar y valorizar mejor los carismas de los fieles laicos, gracias a los cuales se manifiesta el rostro de la Iglesia en salida, lejana al clericalismo. Una intervención, en particular, sugirió que la cuestión de los llamados viri probati y de los ministerios femeninos sea tratada en una Asamblea Sinodal ordinaria, ya que se trata de cuestiones de importancia universal. Otra intervención aconsejó que, antes de los viri probati presbíteros, se piense en viri probati diáconos: el diaconado permanente, de hecho, puede representar un verdadero laboratorio para tener hombres casados en el sacramento del Orden. En particular con respecto al tema de la mujer, entre las intervenciones de los auditores se sugirió que se establezcan ministerios no ordenados para mujeres laicas, entendiendo el ministerio mismo como un servicio, de manera que se garantice la dignidad e igualdad de la mujer en todo el territorio panamazónico. Tales ministerios podrían ser, por ejemplo, la celebración de la Palabra o actividades socio-caritativas.

Protección de menores y adultos vulnerables

También en la sala se habló sobre la tutela de los menores y de los adultos vulnerables en la Amazonía: el terrible flagelo de la pedofilia y de los abusos sexuales exige que la Iglesia esté siempre alerta y sea valiente. Se subraya que el mayor desafío es la transparencia y la responsabilidad ante similares crímenes, de modo que puedan prevenirse y combatirse. El tema de la explotación sexual de los jóvenes también se mencionó en otras intervenciones: las redes criminales roban la infancia a los niños, convirtiéndolos, por ejemplo, en víctimas del tráfico de órganos. Las cifras son dramáticas: solo en 2018 se registraron 62.000 casos de violación en Brasil. Esta es una de las cifras más altas de la región amazónica. En la base de todo esto están las serias desigualdades económicas y deficiencias en la acción de los gobiernos locales e internacionales para combatir estos delitos horrendos. De ahí la llamada a una mayor labor de prevención en el sector, con la ayuda de las Conferencias Episcopales y de las congregaciones religiosas. Se reiteró la atención a los menores y a las mujeres también para exhortar a luchar contra la trata de personas: las víctimas de esta tragedia son entre las más deshumanizadas del mundo. Por esta razón, se solicitó que, a través del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, las grandes empresas respeten las normas internacionales sobre la trata de personas y que se creen comisiones pastorales especiales para hacer frente a la trata de personas.

Pastoral vocacional y juvenil

Otras intervenciones destacaron también la importancia de la pastoral vocacional: se subrayó que no puede faltar en la evangelización y que debe ir acompañada de una pastoral juvenil que sea, al mismo tiempo, una llamada y una propuesta de encuentro personal con Cristo. Los jóvenes que quieren seguir a Jesús deben ser apoyados con una formación adecuada, con un testimonio de vida santa y comprometida. Los sacerdotes, por tanto, deben ser capaces de comprender plenamente las necesidades de la Amazonía: su catequesis no debe ser excesivamente académica, sino que debe proceder con un espíritu misionero y el corazón de un pastor.

El recurso primario del agua

Se subrayó también la importancia de la formación catequística en la ecología integral, en particular para la protección y salvaguarda del agua, recurso primario y fuente de vida. El cuidado de los recursos hídricos —un tema que también se repite en las intervenciones de los oyentes e invitados especiales— es fundamental: cada día, de hecho, miles de niños en el mundo mueren por enfermedades relacionadas con el agua, millones de personas sufren problemas de agua.

Por otra parte, como ha señalado el Papa Francisco en varias ocasiones, la próxima guerra mundial estará ligada al agua. Se necesita, por tanto, una conciencia global urgente para la protección de la casa común y la reconciliación con la creación, signo de la presencia de Dios. «Más tarde es demasiado tarde», recordaron los participantes en el aula. La exhortación a una «conversión ecológica» también se refiere a la dimensión ética de los estilos de vida actuales, a menudo demasiado tecnocráticos y basados en la maximización de lo útil como objetivo absoluto, en detrimento de una visión del hombre como ser humano integral.

El reto de la comunicación

Además, en línea con lo que se dijo en la 9ª Congregación General, los padres sinodales volvieron a reflexionar sobre el tema de la comunicación: a través de los medios de comunicación debemos abrirnos a los comunicadores de todas las culturas y de todos los idiomas, a fin de fortalecer a los pueblos amazónicos. Los medios de comunicación de la Iglesia, por lo tanto, deben ser un espacio para consolidar el conocimiento local, también a través de la formación de comunicadores indígenas y campesinos.

Entre los otros puntos de reflexión de la 10° Congregación, destacó también la defensa de los pueblos indígenas, que se realiza, por ejemplo, a través de la educación o de pequeños proyectos de desarrollo social. A menudo excluidos de la sociedad, las poblaciones originarias no deben ser vistas como «incapaces», sino que deben ser protagonistas y ser escuchadas, comprendidas y acogidas. En este sentido, se relanzó la exhortación a apoyar la vida consagrada de las mujeres en los contextos urbanos periféricos de la Amazonía, donde viven los «invisibles», los que no tienen voz ni derechos. Por eso, se invita a las Comisiones de Justicia y Paz y a las Comisiones de Derechos Humanos a cooperar más entre sí, en nombre de la defensa de la vida del hombre y del planeta.

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