Iglesia en España Nacional

Universidad Eclesiástica San Dámaso conmemora la festividad litúrgica de su santo patrono

El arzobispo, en la UESD: «Seamos capaces de saber morir para el Señor, como lo hizo san Dámaso»

Hoy, la Universidad Eclesiástica San Dámaso conmemora la festividad litúrgica de su santo patrono. Por ello, a las 12:30 horas, la capilla del Seminario Conciliar ha acogido la celebración de una solemne Eucaristía, presidida por el arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro Sierra.

En su homilía el prelado ha resaltado que «es un día singular y especial para todos nosotros, este día que celebramos la fiesta de san Dámaso»; especial porque «es el titular, en primer lugar, de nuestro seminario metropolitano, y titular con una autoridad especial: porque el Papa san Dámaso no solo quiso preservar la doctrina de la Iglesia en su integridad», sino que «dio culto a quienes entregan la vida por Cristo, a los mártires, con todas las consecuencias».

Al nacer la universidad eclesiástica, ha aseverado, tomó este nombre porque, en definitiva, «las facultades que en ella están, son facultades que buscan y que nos hacen acceder al encuentro con la verdad», y «no hay verdad más grande que aquella que nos hace dar la vida, como el Señor nos dice en el Evangelio».

El misterio de la misericordia

Todo santo provoca un seguimiento, «y todo santo se nos propone para que sigamos sus huellas». Hoy, «os propongo lo que el papa Francisco nos dice en este Año de la Misericordia: que contemplemos el misterio de la misericordia, Jesús es el rostro de la misericordia del Padre». Y Jesús «nos muestra cómo se hace y se construye la vida entregándola, dándola con todas las consecuencias y buscando el bien de los demás», ha señalado el arzobispo.

El prelado, además, ha destacado tres aspectos que provienen de la Palabra de Dios. En primer lugar, «el Señor nos invita a que cuidemos a los hombres». Nos hace «una llamada especial a vivir el misterio cuidando a los hombres, manteniendo, regalando el amor mismo de Dios». El apóstol nos da el encargo de «cuidar a los presbíteros para que no vivan para sí, sino para que den la vida, tener una vida coherente, guardando a la Iglesia para que muestre siempre el rostro de Jesucristo. Es la forma más bella de cuidar a los hombres». En esta fiesta de san Dámaso, acojamos esta palabra porque «solo en las manos de Dios estamos salvados y salvamos a los demás». Cuidemos a los hombres, porque hacerlo es «estar curando sus heridas, que el único que las puede curar es Jesucristo».

«El método y la metodología de Dios»

En segundo lugar, «cuidemos a los hombres con un método y una pedagogía; no cabe cualquier método ni itinerario de acompañamiento». Vivamos la experiencia del amor de Dios, ha reconocido, «a través de las obras, nos ha dicho el Señor en el Evangelio, que el oxígeno de nuestra vida sea la experiencia de este amor de Dios, permanezcamos en el amor de Cristo, que nos da el mismo amor que Él ha recibido del Padre».

Utilizaremos este método «si también nosotros somos rostro de Cristo, el que es el rostro de la misericordia», ha sostenido. San Dámaso «nos acerca de una manera singular a los mártires, a los que mueren por amor», porque «teniendo el amor de Cristo, no pueden morir por cualquier otra cosa, tienen que morir por Jesucristo».

«Demos visibilidad real al Señor»

Y, en tercer lugar, el Señor nos invita también a que «demos visibilidad real al Señor, mostrando su amor con obras concretas, amando como Él nos amó». «La única palabra que el Señor tuvo para aquellos que también le perseguían, fue: “Perdónales, porque no saben lo que hacen”». Así, monseñor Osoro ha preguntado a los presentes: «¿Seremos capaces todos los que estamos aquí de, en este Año de la Misericordia, tener siempre estas palabras del Señor?». Para todos los que nos encontremos, «incluso para el que más daño nos esté haciendo, para el que sepamos que nos está poniendo de vuelta y media, y nos molesta, y nos toca nuestro ego… ¿seremos capaces de hacer esto?». Por esto, «merecería la pena celebrar esta fiesta de San Dámaso», porque «él valoró tanto a quienes daban la vida por amor, a los que no tenían nada e, incluso, contra los que le quitaban la vida», que «acoger en nuestra vida como patrono a San Dámaso supone que, en este Año de la Misericordia, seamos capaces de saber morir para vivir, como lo hizo San Dámaso».

La Palabra que ensancha nuestro corazón

Damos gracias a Dios por este día y acojamos esta Palabra que el Señor nos da y nos regala para que sepamos caminar, y que «si la acogemos, se ensancha nuestro corazón y somos capaces de salir de esta celebración de una manera distinta»; con esa capacidad de «cuidar, utilizar un método que nos da el Señor y dar visibilidad al Señor», siempre «acogiendo aquellas palabras que, en el momento más sublime, cuando le están quitando la vida, el Señor dice: “Perdónales”», ha evocado.

San Dámaso nos acerca estas palabras a nosotros, y «esto es lo más urgente para este mundo en que vivimos», es «lo más necesario» para esta cultura. Hagamos la cultura de Dios mismo, que «aún siendo malos, nos da un abrazo: el que esta mañana no da a nosotros, con su presencia real, en el misterio de la Eucaristía, y no nos retira ese abrazo. Seamos capaces de responder como san Dámaso», ha concluido.

A continuación, monseñor Osoro ha compartido un vino español con todos los presentes.

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