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Unción de los enfermos, por Ángel Rubio, obispo de Segovia

Unción de los enfermos, por Ángel Rubio, obispo de Segovia

El Ritual de la Unción y de la pastoral de enfermos por su mismo título manifiesta y explicita la mentalidad subyacente en el proceso de la enfermedad de un creyente la Iglesia celebra la salud frente a las amenazas de la enfermedad y proclama la vida frente a la proximidad de la muerte.

Cuando la enfermedad toca a la puerta como diciéndonos que hay que emprender otra marcha, como recordándonos que ya es tiempo de hacer verdad la esperanza de poseer lo que esperamos, también el Señor se hace presente para reconfortarnos e introducirnos en el mundo de lo desconocido.

La compasión de Cristo hacia los enfermos y sus numerosas curaciones se manifiestan como un signo de la presencia del Reino de Dios. El Apóstol Santiago atestigua que la Iglesia en sus comienzos, tuvo un rito propio a favor de los enfermos (cf. St 5,14-15).

La Unción de los enfermos no es sólo para los que están a punto de morir, sino para los que empiezan a estar en peligro de muerte por enfermedad o avanzada edad o vean en grave peligro su vida se llama también “a sacramento de los que parten” (CCE n. 1523). Se trata pues de una enfermedad seria, (no de escasa gravedad) para los que sin embargo, está abierta la posibilidad de curación y para cuya valoración el ritual invita a eliminar toda perplejidad. El sacramento exige una participación de fe personal y abierta a la esperanza cristiana, por eso se puede administrar el sacramento a niños con tal de que comprendan el significado de este sacramento.

La unción de enfermos no es unción de moribundos o extremaunción. El acento de la unción de los enfermos no reside en el perdón de los pecados sino en la restauración del cuerpo y del espíritu. La unción de enfermos implica a toda la comunidad cristiana espiritualmente en los pastores, personal sanitario, familias y capellanes de hospitales.

Este sacramento, recibido con fe, une más al hombre con Dios y le prepara al encuentro definitivo con el Padre. La unción de los enfermos ha de programarse en el sentido más amplio de la Pastoral de Enfermos, es decir, el sacramento no es una acción pastoral, aunque sea la más importante sino una más de las muchas actividades que la Iglesia dispensa a sus hijos. Por eso la Unción no se debería aislar de la visita a los enfermos ni de la oración por ellos.

La unción de los enfermos, se plantea en un contexto de acompañamiento apoyo y alivio al enfermo, se ayudan a superar la mentalidad de quienes ven en la unción, “el anuncio de una muerte ya cercana”, en lugar de un remedio o, a veces incluso sanitario para los dolores de los enfermos. Todos luchamos contra la enfermedad y en el amor a los que sufren.

«Como en todos los sacramentos, la Unción de los enfermos se celebra de forma litúrgica y comunitaria, que tiene lugar en familia, en el hospital o en la iglesia, para un solo enfermo o para un grupo de enfermos. Es muy conveniente que se celebre dentro de la Eucaristía, memorial de la Pascua del Señor. Si las circunstancias lo permiten, la celebración del sacramento puede ir precedida del sacramento de la Penitencia y seguida del sacramento de la Eucaristía. En cuanto sacramento de la Pascua de Cristo, la Eucaristía debería ser siempre el último sacramento de la peregrinación terrenal, el “viático” para el “paso” a la vida eterna» (CCE n. 1517).

Si la Eucaristía muestra cómo los sufrimientos y la muerte de Cristo se han transformado en amor, la Unción de los enfermos, por su parte, asocia al que sufre al ofrecimiento que Cristo ha hecho de sí para la salvación de todos, de tal manera que él también pueda, en el misterio de la comunión de los santos, participar en la redención del mundo.

También el nuevo Catecismo de la Conferencia Episcopal española: Testigos del Señor explica este sacramento que se puede recibir varias veces a lo largo de la vida. Por eso tiene sentido que también personas jóvenes solicitan este sacramento, por ejemplo cuando se someten a una operación grave.

 

+ Ángel Rubio Castro

   Obispo de Segovia



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