BURGOS-FRANCISCO GIL HELLÍN
Iglesia en España

“Una sola familia humana, alimentos para todos”, por el arzobispo de Burgos

“Una sola familia humana, alimentos para todos”, por el arzobispo de Burgos, Francisco Gil Hellín

Bajo el lema “Una sola familia humana, alimentos para todos”, el Papa Francisco ha promovido una gran campaña mundial contra el hambre que está prevista hasta mayo de 2015.

Esta campaña se ha encomendado a Cáritas Internacional, que junto a Justicia y Paz, CONFER y Manos Unidas, se encargarán de desarrollar diversos actos en nuestra diócesis para recordarnos que una persona de cada ocho, a nivel mundial, no come todos los días lo necesario.

Además la forma como se producen, comercializan y distribuyen los alimentos no tiene en cuenta las necesidades de los más pobres. Se trata de una injusticia que podemos y debemos contribuir a cambiar.

El Beato Juan Pablo II nos hacía, con ocasión del jubileo del año 2.000, esta invitación: “es la hora de una nueva imaginación de la caridad que se pondría de manifiesto no sólo mediante los auxilios requeridos con la mayor eficacia sino también en la capacidad de volverse prójimo, de solidarizarse con quienes sufren de forma que el gesto se sienta no como una limosna sino como un reparto fraterno. Para ello debemos obrar de suerte que, en todas las comunidades, los pobres se sientan en su casa. ¿No sería este estilo sino la presentación más grande y eficaz de la buena nueva del Reino?” (NMI.n. 50).

El Papa Francisco, por su parte, sigue en la misma línea, e insiste en que una familia unida –y eso debemos ser los fieles de la Iglesia y todos los hombres del mundo- debe poner los medios para responder a las necesidades de todos sus miembros, al estilo de Jesús, el Buen Pastor, que no se mostró ni indiferente ni sin recursos ante cualquier angustia humana.

Como Pastor de la diócesis asumo con gusto estas orientaciones y os invito a poner en juego nuestros recursos con fe y humanidad, con el fin de secundar la Campaña antes aludida. Ante todo, os invito a rezar el Padre Nuestro y pedir con especial énfasis “nuestro pan de cada día”. Esta oración, si es verdadera, debe impulsarnos a compartir nuestro pan y a no seguir tolerando más que las personas que nos rodean se vean privadas de alimento.

Además, la Compaña puede ayudarnos a redescubrir y profundizar el misterio de la Eucaristía. El Señor quiso dejarnos el sacramento de su sacrificio y su presencia real en medio de nosotros bajo los signos de pan y de vino. Partir el pan eucarístico, llegar a ser comunidades que celebran la Eucaristía, sacramento de comunión y de alianza, nos urge a hacer todo cuanto podamos para devolver la dignidad a nuestros hermanos y hermanas privados de alimentos suficientes y de buena calidad.

Pienso que todavía es posible intensificar la lucha contra el hambre y la pobreza, y movilizarnos aún más los agentes pastorales, los fieles y todas las personas de buena voluntad. Entre otras acciones posibles, pienso que urge instaurar estructuras de reflexión y acción a todos los niveles, a fin de que, respetando el principio de subsidiariedad, cada uno aporte su contribución a la eliminación del escándalo del hambre en el mundo.

Para llevarlo a cabo, las organizaciones promotoras en nuestra diócesis nos facilitarán una serie de materiales divulgativos y formativos, que llegarán en breve, y que os animo a trabajar en vuestros grupos, reuniones o encuentros de las diversas comunidades.

Que vuestra oración sea confiada. Esta injusta realidad se puede cambiar con la ayuda de Dios.

+Francisco Gil Hellín, arzobispo de Burgos

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