Opinión

Una mirada esperanzada

Proceso, cuando se refiere a acción humana, se define como conjunto de fases sucesivas de una operación artificial. Sin embargo, se trata de una acepción que no encaja completamente en relación con el proceso que hemos abierto con el Congreso Nacional de Laicos, puesto que quienes hemos participado activamente en el mismo hemos podido comprobar la influencia de la mano de Dios en él —y en nosotros—. No es íntegramente obra nuestra.
La fase congresual de este proceso terminará con una ponencia final en la que se busca abrir escenarios de futuro en los que hemos de estar presentes como fieles laicos para dar respuesta a los desafíos que se nos presentan como Iglesia.Una parte importante de la misma no está escrita aún. La escribiremos los congresistas con las aportaciones que realicemos en los grupos de reflexión. En ella hablaremos de las actitudes que hemos de convertir, de los procesos que debemos activar y de los proyectos concretos que podemos llevar a cabo en nuestras concretas comunidades para asumir tales retos. Pero, sobre todo, será una mirada esperanzada al futuro con la que se cerrará una fase del proceso y se abrirá otra, la más importante, aquella para la que hemos estado trabajando desde el inicio de nuestra aventura: el post-congreso. Nuevos escenarios, nuevos caminos, nuevos horizontes, sin renunciar a la esencia de lo que somos: hijos de Dios y miembros de la Iglesia, llamados a anunciar a Jesucristo al mundo entero y a hacernos presentes en la vida y necesidades de quienes precisan de Él.

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