Carta del Obispo Iglesia en España

Una Declaración de principio, por Jesús García Burillo, obispo de Ávila

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Una Declaración de principio, por Jesús García Burillo, obispo de Ávila

Queridos diocesanos: En este mes de mayo, nos encontramos de nuevo ante la Campaña de la Declaración de la Renta. Conviene recordar cómo no sólo los creyentes, sino también las personas de buena voluntad que creen en la gran labor que realiza la Iglesia Católica, tienen ante sí la oportunidad de decidir libremente que un porcentaje mínimo de sus impuestos (concretamente, el 0,7 %) se destine a la Iglesia Católica. Un sencillo gesto que no supone pagar más impuestos ni que nos devuelvan menos, con el que podemos hacer un gran bien.
El sistema de asignación tributaria cambió en el año 2007 para suprimir la partida complementaria del Estado, y lograr que así la Iglesia se financiara única y exclusivamente de lo que sus fieles desearan aportar, a través de cinco formas distintas: por medio de las colectas dominicales, colaborando con las campañas
anuales, mediante suscripciones periódicas, o a través de la Declaración de la Renta.
Digamos, pues, que la X de la Declaración de la Renta es tan sólo un cauce administrativo para que los contribuyentes puedan ayudar a su Iglesia. El papel del Estado se reduce a ejecutar la libre voluntad del contribuyente. Este medio está justificado y resulta correcto en un Estado aconfesional, como el nuestro, puesto que con él no se interfiere en la libertad religiosa de todos: quien quiera, lo marca; quien no, es libre de no hacerlo. Si se marca la casilla de la Iglesia, ese 0,7 por ciento de los impuestos se destina, sin coste adicional alguno para el contribuyente, a sostener a la Iglesia. Además, es bueno recordar que es compatible con marcar la casilla de “Fines sociales”, ya que, si se marcan las dos casillas, el Estado dedicará un 0,7% a esos “fines” y otro 0,7% a la Iglesia.
Como bien explica el lema que se ha escogido desde la campaña “Por Tantos” de este año, el signo de marcar la X es mucho más que una simple aportación económica: es toda una declaración de amor, de fe, de principios. Con él, estamos reconociendo de forma implícita que la vida religiosa y moral, así como las actividades apostólicas y asistenciales de la Iglesia, contribuyen al bien espiritual, social y material de los
ciudadanos, a la prosperidad de la sociedad y, en general, al bien común.
Hoy más que nunca, la Iglesia necesita la colaboración activa y responsable de todos sus miembros para poder llevar a cabo su misión pastoral y evangelizadora. Nuestra Iglesia tiene como misión fundamental el anuncio del Evangelio; y así lo hace, gracias a miles de católicos que, interpelados por el amor y la gracia de Dios, difunden su Palabra y su Amor misericordioso. Pero es innegable que todas las tareas que emprende en este sentido necesitan de medios personales y materiales. La Iglesia se sigue comprometiendo a garantizar y mantener el sostenimiento de las actividades básicas que realiza manteniendo los niveles acostumbrados de eficacia y austeridad.

Atender el culto divino, las iniciativas en el campo de la educación, las numerosas tareas del ámbito evangelizador, el cuidado de enfermos y ancianos, el mantenimiento del patrimonio, la ayuda a los más necesitados… Todas ellas generan unos gastos que requieren de ciertos recursos económicos. Máxime desde hace algunos años, en los que la Iglesia está haciendo un gran esfuerzo por ayudar a las personas que padecen la crisis económica a través de la gran labor de Cáritas, que en ocasiones se encuentra desbordada en nuestras parroquias. Con poco dinero, y gracias a la generosidad de millones de personas en todo el mundo, la Iglesia sigue haciendo mucho por tantos que todavía necesitan tanto.
Queridos diocesanos, hago desde aquí un llamamiento a todos los católicos de Ávila, pero también a todas aquellas personas que aprecian y valoran la acción religiosa, espiritual, cultural, caritativa y social de la Iglesia. Os pido a todos que seáis parte activa de esta gran labor que intentamos desempeñar, y que ayudéis al sostenimiento de la Iglesia, poniendo la “X” en la casilla de la Iglesia Católica. Recordadlo a vuestro gestor, o a quien rellene el impreso. La economía de nuestra Iglesia depende de todos y de cada uno de nosotros. Son muchas las necesidades de nuestra Iglesia para cumplir su misión, para seguir haciendo el bien. Por ello, quiero dar mis más sentidas gracias a todos cuantos, con este sencillo gesto, colaboran con la Iglesia y su misión evangelizadora, litúrgica, caritativa y misionera.Ávila siempre se ha caracterizado por
ser una diócesis solidaria y generosa, estando por encima de la media nacional en cuanto al número de Declaraciones con asignación para la Iglesia. Estoy seguro de que seguiremos manteniendo esta tónica también este año.
Con mis saludos y mi gratitud para todos.

Jesús García Burillo
Obispo de Ávila

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