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Opinión

Un viaje a Tierra Santa – Capítulo Décimo

Un viaje a Tierra Santa – Capítulo Décimo

                   Según la tradición cristiana, el día catorce del mes de abril del año 29, Jesús de Nazaret fue crucificado en el monte Gólgota, padeciendo una muerte dolorosísima y cruelísima. El claveteo de los clavos, las heridas sangrantes en sus piernas y en sus manos y su alzamiento vertical en la cruz le causaron un total destrozo de su sistema nervioso y neurológico y le originaron fuertes estados de convulsión, sed, asfixia, desesperación y angustia.

 Encima, los que pasaban por allí le injuriaban, los bandidos crucificados con él le insultaban y los sumos sacerdotes, escribas y ancianos se burlaban diciendo: A otros ha salvado, y él no se puede salvarse ¡Si es rey  de Israel!, que baje ahora de la cruz y creeremos.  Su madre, la hermana de su madre, María de Cleofás, y María Magdalena presencian al pie de la cruz con grandísimo dolor y sufrimiento  su cruelísima muerte y oyen las injurias,  los insultos y las burlas de dichas personas, siendo inocente y justo.

En  dicho día, a las doce de mediodía de se produjo una gran oscuridad. A las cuatro de la tarde, Jesús de Nazaret exclama: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado. A continuación, según los evangelistas Mateo, Marcos y Lucas, clama con voz potente: Padre en tus manos en comiendo mi espíritu. Según el evangelista Juan dijo: Consumado está, inclinando la cabeza. Entonces, el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo. El centurión que estaba de pié frente a Jesús de Nazaret crucificado, dijo: Verdaderamente este es el Hijo de Dios.

 José de Arimatea, consejero del Sanedrín, le pide el cuerpo de Jesús de Nazaret a Poncio Pilato para sepultarlo, quien después de confirmar que había muerto, se lo concede. José de Arimatea y Nicodemo lo bajan de la cruz, lo fajan con bandas y aromas  según la costumbre judía y lo sepultan en un sepulcro nuevo en un huerto muy cercano al monte Gólgota donde había sido crucificado.

                   A petición de santa Elena, su hijo, el emperador romano Constantino,  en el año 325, pide al obispo Mario de Jerusalén le señale el lugar exacto donde Jesús de Nazaret fue crucificado y resucitado. Le señala el lugar del monte Gólgota. Dicho emperador construye dos templos, el de la Anástasis  o de la Resurrección en el lugar donde fue sepultado, y del Martiryrión donde fue crucificado al encontrar tres cruces. Estos dos templos fueron destruidos por los persas en el año 614.

 Reconstruidos posteriormente, fueron de nuevo destruidos por el califa Hakim en el año 1009. Los Cruzados cristianos, después de conquistar la ciudad de Jerusalén, construyeron,  en el año 1049, el actual templo y basílica del Santo Sepulcro y de la Resurrección de Jesús de Nazaret sobre las ruinas de los anteriores templos levantados por el emperador romano Constantino.

 Alberga,  a la de derecha, el monte Gólgota, lugar donde fue crucificado, al que accedimos por una escalera muy empinada. Una señal redonda indica el sitio donde estuvo clavada su cruz. A su izquierda, alberga la capilla del Ángel quien manifestó a María Magdalena que había resucitado, y detrás, la capilla del  Santo Sepulcro donde fue sepultado por Jesús de Arimatea y Nicodemo, a la que accedimos por una pequeña puerta. El Santo Sepulcro se halla cubierto por una lápida de mármol que mide 1`5 m. de largo y 0`5 m. de ancho. Lo besamos y oramos ante él.

Por la tarde, nos trasladamos en autobuses a Ein Karem para conocer donde María, madre de Jesús de Nazaret, visitó a su prima Isabel, casada con Zacarías, que se hallaba encinta de un niño, que se llamaría Juan Bautista. Aquí, en Ein Karem, María, en cinta de su hijo, Jesús de Nazaret,  estuvo viviendo durante tres meses en casa de Zacarías e Isabel, y aquí nació Juan Bautista, precursor de Jesús de Nazaret, que tanta importancia tendría en su vida evangélica.

Ein Karem dista siete kilómetros de Jerusalén. Es  un lugar delicioso y  tranquilo. Vistamos el actual templo de san Juan Bautista, regido por los religiosos franciscanos. Fue construido por el arquitecto Barluzzi en 1953, sobre el resto de otros templos anteriores. En su cripta, a la izquierda del altar mayor, se encuentra la gruta donde, según dicen, nació Juan Bautista. Cercano a este templo, se halla el templo de la Visitación, regido por las Hermanas del Rosario, que, según otra tradición, fue donde tuvo lugar la visitación de María a su prima Isabel.

José Barros Guede

A Coruña, 22 de julio del 2015

Continuaremos en capítulos siguientes.



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