Congreso de Laicos Última hora

Un plan para ser Iglesia en Salida

Hace apenas tres semanas la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española examinaba la Guía de Trabajo que se ha estado elaborando durante estos meses con el fin de contar con un documento de referencia para articular el postcongreso de Laicos. Se trata de un sencillo texto que, partiendo de un breve análisis del momento excepcional que estamos viviendo y a la luz del Magisterio sobre la vocación laical, ofrece una síntesis fiel de las aportaciones planteadas por los congresistas en los grupos de reflexión, que va acompañada de un anexo final con todas y cada unas de las anotaciones que, resumiendo los diálogos en torno a las líneas temáticas de los cuatro itinerarios, remitieron los ochenta grupos de reflexión constituidos al efecto.

En estas páginas se encuentra el resultado tangible de nuestro ejercicio de discernimiento, iniciado en la fase precongresual con el documento-cuestionario, continuado con el llamado Instrumentum Laboris que incorporaba las primeras aportaciones procedentes de las parroquias, diócesis, asociaciones y movimientos, y culminado con el propio Congreso, un marco incomparable y único de experiencia eclesial que ha abierto nuevos horizontes.

Desde el principio se indicó que no pretendíamos organizar un evento más o menos relevante, sino que estábamos iniciando el camino de un auténtico proceso con el que se buscaba llevar a cabo una experiencia de sinodalidad como Iglesia que peregrina en España, cuyos contenidos, no pautados previamente, estaban en nuestras propias manos. Y así ha sido. Pero falta lo más importante: que esta experiencia de sinodalidad y los resultados derivados de este ejercicio de discernimiento se concreten en nuestras respectivas realidades eclesiales. Por ello, la Guía de Trabajo, titulada muy expresivamente «Hacia un renovado Pentecostés», habrá de ocupar un espacio importante en nuestras programaciones pastorales. Verá la luz con el nuevo curso; comenzará a trabajarse en el próximo encuentro de delegados de Apostolado Seglar y presidentes de movimientos y asociaciones previsto para el mes de octubre; marcará una parte importante de las tareas que tiene encomendada la nueva Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida; sus contenidos, con los que nos sentiremos identificados quienes de un modo u otro hemos participado en el proceso, serán referencia para nuestras diócesis, no solo para el ámbito que comúnmente llamamos «apostolado seglar», sino también para otras estructuras conexas en las que los laicos tenemos un especial protagonismo.

Sin embargo, conviene insistir en que nada está escrito. Nos corresponde a nosotros, una vez más, dar continuidad al camino que hemos iniciado. Y esto es tarea de todos. Aprovechemos el resto del verano para descansar interiormente, para tomar fuerzas de cara al nuevo curso —que vendrá cargado de nuevos retos y desafíos, que se suman a los que tenemos planteados—, y renovar nuestra ilusión y nuestro compromiso de ser Iglesia en Salida.

Estas no son palabras más o menos bonitas ni eslóganes vacíos de contenido. El Congreso de Laicos ha sido una auténtica obra del Espíritu, que ha actuado también en todos y cada uno de nosotros. Tenemos la responsabilidad ante nuestras comunidades de referencia de ser altavoces de lo vivido y reflexionado y nos corresponde ahora concretarlo en ellas. Pero, sobre todo, tenemos la misión de seguir siendo testigos del Evangelio ante los hombres y mujeres de hoy allí donde estamos presentes. ¡Feliz descanso!

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