Rodrigo Ibarra (i) junto con el obispo de Cádiz y Ceuta, moonseñor Zornoza (d) durante su ordenación diaconal. / obispado de Cádiz y Ceuta
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Un nuevo diácono para la diócesis de Cádiz

Cuatro meses después de lo previsto, Guillermo Ibarra fue ordenado diácono. Este seminarista del Redemptoris Mater ha podido ser ordenado este 11 de julio en una celebración presidida por Rafael Zornoza, obispo de Cádiz y Ceuta, en la catedral gaditana. Así, Ibarra da un paso más para ser ordenado sacerdote.

«Recibes una gracia que te capacita para un servicio por el que vas ayudar al ministerio del Obispo y del presbiterio, sirviendo en tres campos: la Palabra, con la predicación y la catequesis, sobre todo; el altar, a través de los sacramentos; y la caridad. No se trata de prestar una ayuda cualquiera, sino de ser un servidor, un diácono al estilo de Cristo. La condición fundamental que hoy te recuerda la Iglesia es que seas, ante todo, un verdadero discípulo». Con estas palabras, Zornoza se dirigió al nuevo diácono durante la homilía

El obispo diocesano aseguró:  «Tu compromiso principal será hacer siempre la voluntad de Dios y llenarte del Espíritu Santo, para vivir con amor y alegría el apostolado y la evangelización. El servicio de la caridad debe estar siempre presente y en todo momento como testimonio del amor de Dios. Hoy queda patente la historia de tu vocación. Hoy el Señor te consagra para ser tu fortaleza, para ejercer el ministerio y vivir en comunión».

Por último, Zornoza le invitó a la oración como soporte de la «vida y la conversión permenante de amistad con Dios y la intercesión por su pueblo», elementos fortalecedores. « Experimenta el gozo de la Eucaristía diaria, de la liturgia de las horas, el cálido regazo maternal de la Virgen María… Es urgente comunicar la alegría que nace de la fe. Guillermo, recuerda siempre que para seguir al Señor y recibir el gozo del Padre has de olvidarte de ti mismo y ser como el grano de trigo, que dice Jesús, ‘que muere para dar fruto’. No rechaces la cruz, abrázate a ella desde el primer momento, porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo crucificado», le invitó

De esta manera, una vez cumplido este requisito previo al sacerdocio, el seminarista del Redemptoris Mater continuará con el plan de estudios programado que le llevará a la ordenación sacerdotal, probablemente, para el próximo curso.

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