Opinión

Un merecido reconocimiento

Es de bien nacidos ser agradecidos. En las pasadas semanas hemos ido presentando el proceso abierto con motivo del Congreso de Laicos 2020: sus fases, sus claves, los diferentes elementos que lo integran. En la recta final de los preparativos, es de justicia reconocer la labor de quienes lo están haciendo posible y, en particular, la entrega de un reducido grupo de personas —obispos, sacerdotes, religiosos y seglares— que se están dedicando plenamente a esta tarea sin renunciar a otras muchas responsabilidades que tienen encomendadas para que todo salga según lo previsto. Ciertamente, los delegados de Apostolado Seglar y los presidentes de movimientos y asociaciones, junto con nuestros Pastores, son merecedores de reconocimiento por haber creído en esta propuesta y haberla promovido, apoyado y alentado en sus respectivos ámbitos eclesiales. También todos aquellos —congresistas y no congresistas— que han participado activamente en el proceso aportando propuestas al trabajar el documento-cuestionario preparatorio del Congreso.
No podemos olvidarnos de las personas y entidades que están ayudando muy eficazmente a la difusión de todo este proceso: equipos de medios de la CEE y diocesanos, revistas de ámbito eclesial, responsables de redes sociales.
Pero a quienes hemos de tener especialmente presentes en estos días es a los miembros de las Comisiones de Organización y Logística y de Contenidos, con sus responsables a la cabeza. Su entrega, en cuerpo y alma, es total; su disponibilidad, plena; su buen hacer, digno de elogio; su testimonio de fe con todo ello, admirable. Ese trabajo escondido, pensado y ofrecido para todos nosotros, es la garantía de éxito del Congreso.
No mencionamos nombres, ellos saben quiénes son. Y, más importante aún, Dios también. Él premiará su esfuerzo y su testimonio de entrega desinteresada. A todos y cada uno, GRACIAS.

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