Opinión

Un futuro compartido, por José-Román Flecha Andrés en Diario de León (10-2-2018)

 

Un futuro compartido, por José-Román Flecha Andrés en Diario de León (10-2-2018)

“Crear un futuro compartido en un mundo fracturado”. Ese fue el lema del encuentro del Foro Económico Mundial, reunido en Davos, Suiza, los días 23-26 de enero de este año 2018. Invitada la Santa Sede a participar en esa prestigiosa reunión, el papa Francisco envió un mensaje muy interesante.

En primer lugar, señalaba algo tan evidente como la creciente fragmentación entre los Estados y las instituciones, favorecida por las nuevas tecnologías que han llegado a este “mundo globalizado, condicionado por intereses privados y por la ambición de beneficio a toda costa”.

Entre los nuevos problemas señalaba “el crecimiento del desempleo, el aumento de las diversas formas de pobreza, el aumento de la brecha socioeconómica y las nuevas formas de esclavitud”.

El Papa retomó su discurso al Parlamento Europeo y constató “el predominio de las cuestiones técnicas y económicas en el centro del debate político, en detrimento de una orientación antropológica auténtica”.

¿Una consecuencia de ello? “El ser humano corre el riesgo de ser reducido a un mero engranaje de un mecanismo que lo trata como un simple bien de consumo para ser utilizado, de modo que, cuando la vida ya no sirve a dicho mecanismo, se la descarta sin tantos reparos”.

Pero había que mirar también al futuro. Así que el Papa recordó a los participantes en el Foro que “es esencial salvaguardar la dignidad de la persona humana”. Y añadió una referencia a la dignidad y el bienestar de la familia.

Citando una vez más a Pablo VI, afirmó que “los modelos económicos deben respetar una ética de desarrollo integral y sostenible, basada en valores que pongan en el centro a la persona humana y sus derechos”.

Después, el Papa incluyó un serio aviso que nos afecta a todos: “No podemos permanecer en silencio ante el sufrimiento de millones de personas cuya dignidad está herida, ni podemos seguir avanzando como si la difusión de la pobreza y la injusticia no tuvieran ninguna causa”.

Nadie puede permanecer indiferente ante la cultura del descarte y ante la indiferencia que nos invade. Hay que aumentar la calidad de la productividad, crear nuevos puestos de trabajo, respetar las leyes laborales, luchar contra la corrupción pública y privada y promover la justicia social, junto con la distribución justa y equitativa de los beneficios.

Si queremos un futuro más próspero y seguro, es necesario orientar la brújula hacia el “verdadero Norte”, representado por los valores auténticos. “Es este el momento de tomar medidas valientes y audaces para nuestro amado planeta. Es este el momento adecuado para traducir en acción nuestra responsabilidad de contribuir al desarrollo de la humanidad”.

Una aportación tan realista como oportuna a un foro tan importante. Es de desear que estas palabras del papa Francisco no caigan en el vacío.

José-Román Flecha Andrés

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