Rincón Litúrgico

Un domingo para la Biblia, en El Diario de León, 26-1-2020, por José-Román Flecha Andrés

En el evangelio según san Lucas se puede leer el delicioso relato de los discípulos que caminaban decepcionados hacia Emaús. Un peregrino desconocido se acercó a ellos y, con sus explicaciones, “les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras” (Lc 24,45). Llegados a su destino y, sentados a la mesa, ellos lo reconocieron “al partir el pan”.

Partiendo de esa escena evangélica, tantas veces reproducida por los artistas, el papa Francisco nos ha dirigido una carta apostólica (Aperuit illis) en la que   establece que el III Domingo del Tiempo Ordinario esté dedicado a la celebración, reflexión y divulgación de la Palabra de Dios.

Hoy muchas familias católicas tienen ya la Biblia en su casa. Pero nos preguntamos en cuántas de ellas se ha hecho habitual la lectura de las Escrituras. Muchos católicos prescinden de la Biblia. O no consultan un comentario que les ayude a comprender los textos más difíciles.

El Papa sabe que hay grupos que intentan monopolizar el texto sagrado, como si solo perteneciera a los   escogidos.  Y replica que “no puede ser así. La Biblia es el libro del pueblo del Señor que al escucharlo pasa de la dispersión y la división a la unidad. La Palabra de Dios une a los creyentes y los convierte en un solo pueblo”.

Quien desconoce las Escrituras desconoce al mismo Cristo que en ellas se nos revela y en ellas ha de ser encontrado cada día. Él es el mensajero y el mensaje. Él nos alimenta con el pan de la Eucaristía y con el pan de su Palabra.

El papa Francisco nos ofrece algunas sugerencias para celebrar con provecho este Domingo de la Palabra de Dios.

  • Al inicio de la misa se puede entronizar la Biblia con el fin de hacer evidente a la asamblea la importancia y el valor que tiene la Palabra de Dios.
  • En este domingo, será oportuno destacar su proclamación y adaptar la homilía para poner de relieve el servicio que se hace a la Palabra del Señor.
  • En este domingo, los obispos podrán celebrar el rito del Lectorado para subrayar la proclamación de la Palabra de Dios en la liturgia.
  • Se puede entregar la Biblia, o uno de sus libros, a toda la asamblea, para resaltar la importancia de la lectura de la Sagrada Escritura
  • Se debería introducir a los fieles en la profundización y la oración con la Sagrada Escritura, con una particular consideración a la “lectio divina”.

La fe proviene de la escucha y la escucha está centrada en la palabra de Cristo. Hay que volver a ella en la celebración litúrgica, en la lectura y la reflexión de cada uno y en la oración personal o familiar.

Según el Papa, es necesario no acostumbrarse nunca a la Palabra de Dios, sino nutrirse de ella para descubrir y vivir en profundidad nuestra relación con Dios y con nuestros hermanos.

José-Román Flecha Andrés

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