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Un Dios prohibido: artículo de José-Román Flecha Andrés en Diario de León (13-7-2013)

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Un Dios prohibido: artículo de José-Román Flecha Andrés en Diario de León (13-7-2013)

Artículo de José-Román Flecha Andrés publicado en el Diario de León, titulado Un Dios prohibido

He podido ver la película “Un Dios prohibido”, dirigida por Pablo Moreno, sobre los claretianos de Barbastro, martirizados  en agosto de 1936 y beatificados por Juan Pablo II el 25 de octubre de 1992. Tras la película sobre los trapenses muertos en Argelia y “La Cristiada” sobre los mártires mexicanos, hacía falta que alguien recordara  a estos misioneros españoles.

Aquí no se trata de verter un juicio crítico sobre la película, sino de evocar un testimonio de fe. De esta historia tan impresionante subrayo, al menos, estos  siete puntos.

 

*La fuerza de la fe vivida en comunidad, el sostén mutuo para discernir y asumir el martirio, para apoyarse y ‘salvarse’ mutuamente en la debilidad, para hacer frente a la provocación del entorno, para llegar juntos hasta el final.

*El diálogo del gitano Pelé con su hija. Tanto él como los jóvenes dejan claro y patente que el martirio cruza todas las fronteras de lo racional, y que es una gracia y una fuerza que sólo Dios puede dar, aunque dentro de una comunidad eclesial o religiosa. El gitano era de la adoración, otros de Acción Católica, los otros religiosos. La imagen de Iglesia como comunidad y comunión es mucho más fuerte que la de la Iglesia-institución.

*Las personas que  quedaron fuera de la gloria del martirio tenían también una misión: el hermano cocineroVall pone en peligro su vida para poder llevar a los mártires la comunión y la comida cada día. Y los dos argentinos transmiten a la Iglesia el testimonio de sus hermanos .

*La fuerza de la fe mueve montañas. Hay varios personajes tocados por la gracia de Dios: uno de los jefes del comité de Barbastro, Trini, la enamorada del Hermano Esteban, el miliciano perdonado explícitamente por Esteban, el que quiso salvar al hermano Masip por gratitud a su hermana monja  que le había salvado la vida.

*El odio del pueblo y las acusaciones injustas para tratar de justificar un asesinato injustificable, todo recuerda el proceso de Jesús. Tanto la vida como la muerte del cristiano son  una renovación o actualización de la pasión de Cristo.

* Los tentadores piensan que la fe esclaviza. Ellos tratan de liberar a los misioneros de las cadenas de la Iglesia. Pero, frente a las distintas tentaciones con las que acosan a los jóvenes, se alza la soberana libertad con que ellos eligen amar hasta el final, con todas las consecuencias, ayudándose entre ellos para no flaquear. Todos apoyan al hermano que tiene miedo y está a punto de claudicar. Esa escena y la historia de Esteban  revelan que el martirio es una gracia vivida en una comunidad  de fe, esperanza y amor.

* Finalmente,  es un consuelo recordar que si los discípulos abandonamos a Cristo en la pasión y muerte, como Pedro y los demás, a lo largo de la historia muchas veces hemos podido confesar el amor hasta el martirio. Los testigos de la fe brillarán para siempre, como dicen sus mismos perseguidores en la película.

José-Román Flecha Andrés

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Sobre el autor José Román Flecha Andrés

José Román Flecha Andrés, sacerdote, catedrático de Teología Moral, especializado en Bioética,

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