Iglesia en España

Un coro de mujeres de Valencia pasa de la prostitución a la música para cantar a Dios

Por Antonio DÍAZ TORTAJADA, sacerdote-periodista

Un coro de mujeres ‘Levántate África’ (‘Arise Africa Women’s Choir’), se acaba de constituir en Valencia. Este coro nace en 2012 a iniciativa de Villa Teresita en una apuesta por fundar un espacio de creatividad e intercambio entre mujeres africanas que comparten con los demás lo que trajeron en su maleta desde Nigeria.

Arise Africa Women’s Choir intenta dar a conocer la cultura africana a través de canciones tradicionales y de temas modernos. Su propuesta creativa incluye también la danza y la escenografía, los vestidos tradicionales, etc.

No es un coro cualquiera. Cada una de las mujeres nigerianas que lo componen –angloparlantes, de ahí el nombre en inglés– es un testimonio de fe y de superación. Explotación en trata de personas, malos tratos, violencia… Cada una de ellas tiene tras de sí un pasado plagado de duras vivencias. Vivencias, que ahora, y gracias a la ayuda del instituto de vida consagrada Villa Teresita, han canalizado a través de su voz y de la espiritualidad que transmiten sus canciones.

Villa Teresita es en la actualidad una institución formada por 20 religiosas y más de 250 voluntarios por toda España, en la que sus miembros hacen los tres votos de consagración personal y dedicación de por vida.

El encuentro y la relación de amistad con mujeres prostituidas, la sensibilidad ante las situaciones de injusticia y sufrimiento, la búsqueda de la voluntad de Dios hicieron brotar en 1942 la primera comunidad y casa de acogida de Villa Teresita de la mano de una mujer, Isabel Garbayo, fallecida a los 106 años el pasado año.

Ella, al igual que Jesús, vivió la incomprensión por andar en «malas compañías», relacionarse con ellas, estar a su lado en lugares públicos, plantear alternativas, comer en la misma mesa, … le llevó a caminar contracorriente, perder «amistades» y ser considerada como una «loca», una «idealista».

Isabel Garbayo, mujer de Evangelio, abrió cauces de liberación entre las mujeres prostituidas, viendo en ellas a las más pobres, no sólo por su situación de necesidad, sino por ver rota su dignidad como personas.

Tienen casas en Valencia, Granada, Madrid, Sevilla, Barcelona, Las Palmas de Gran Canaria y Pamplona

Hoy, las «hermanas» continúan saliendo día y noche al encuentro de las prostitutas en las calles de sus ciudades, en los clubes donde trabajan, y las acogen si ellas lo piden. Villa Teresita se convirtió así en un hogar para estas chicas. A partir de su entrada, las “hermanas”, tratan de proporcionarles instrumentos de inserción social. Y de esos encuentros, va surgiendo una relación de amistad, en la que se sienten queridas, respetadas y valoradas.

 

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