MONSEÑOR OSORO. ESCUDO EPISCOPAL
Iglesia en España

Un camino de misericordia y conversión

Un camino de misericordia y conversión

El arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro centra su carta de esta semana sobre la misericordia y la conversión ya que la Iglesia prefiere emplear la medicina de la  misericordia antes que levantar el arma de la severidad-

Se trata dice monseñor Carlos Osoro  de vivir un nuevo estilo pastoral que debve estar injertado en la vida de la Iglesia

“En una situación en la que tantos hombres y mujeres que viven con nosotros se sienten desalentados, desesperanzados y desorientados, es importante, diría que fundamental, entregar el mensaje de la misericordia divina en cuanto mensaje de confianza y de esperanza.”, escribe monseñor Osoro.

“La misericordia nada tiene que ver con una llamada a una vida suave y merengue, ni nada tiene que ver con la blandura y la falta de energía, ni con la indeterminación o con quien no busca la justicia. La misericordia es una conmoción de tal calado que nos lleva a percibir la presencia de Dios, que nace en lo más profundo de nuestra vida, como un “sí” absoluto a quien sentimos que nos ama sin condiciones, un “sí” que lleva a un cambio total de vida, a una renovación de la mente y del corazón, a una conversión. Cuando no se da esa conmoción, la misericordia es pseudomisericordia. No podemos olvidar la misericordia en el anuncio del Evangelio, pues pertenece a la esencia de Dios mismo, tal y como se nos ha revelado en Jesucristo Nuestro Señor”

“El grito de la misericordia y de la conversión, he de decir con fuerza que tiene muchos oyentes hoy, añade el arzobispo valenciano. Diría que casi todos los hombres tienen unos oídos y, diría más, un corazón que escucha esos gritos. Y más, cuando vienen y llegan de Alguien que es más que nosotros mismos. Por ello, los comportamientos de sangre fría, la confrontación permanente, la aniquilación del otro, la indiferencia, la frialdad, los individualismos, la violencia, las torturas, las catástrofes naturales, el hambre de muchos hombres y mujeres de este mundo, la vida de los niños en peligro por no tener lo mínimo para subsistir, hemos de decir con todas nuestras fuerzas que hoy desencadenan olas de empatía y de altruismo, pues de la misericordia y de la conversión tienen hambre todos los hombres. Otra cosa es que no hayan descubierto de dónde mana la verdadera misericordia y conversión. Hoy, la compasión, la misericordia y la conversión, no son extrañas, hay empatía y son necesitadas por los hombres, pues, cuando faltan, no podemos vivir”.

Después de señalar que “perdonar y absolver de culpa solamente es posible para quien se encuentra por encima de las exigencias de la mera justicia y puede indultar a otro del castigo justo y conceder la posibilidad de un nuevo comienzo”, añade que “lamisericordia de Dios protege, fomenta, recrea y fundamenta la vida, llama siempre al ser humano a una nueva vida, a la conversión. La misericordia de Dios quiere dar siempre vida, más vida siempre. Y, por ello, se muestra solícito con los débiles y los pobres, pues su misericordia no consiente la opresión, la marginación, la explotación; pide, precisamente, la justicia y el derecho.”

Monseñor Carlos Osoro termina su carta indicando que “la misericordia que pide también la conversión nos hace vivir, como dice el Papa Francisco, una Iglesia en salida… Espero que todas las comunidades procuren poner los medios necesarios para avanzar en el camino de una conversión pastoral y misionera, que no puede dejar las cosas como están… “.

 

Por Antonio DIAZ TORTAJADA, sacerdote-periodista

 

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