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Un año del Papa Francisco: Algo nuevo está naciendo… FELICÍTALE EN ECCLESIA DIGITAL

 Un año del Papa Francisco: Algo nuevo está naciendo… FELICÍTALE EN ECCLESIA DIGITAL y di que es para ti el “efecto Francisco”. Escríbelo en nuestros comentarios, al final de este artículo

Eran las siete y seis minutos de la tarde del miércoles 13 de marzo de 2013, cuando, en medio de una tarde de lluvia y de gaviotas…, la chimenea de la capilla Sixtina –aunque efímera y portátil, la chimenea más famosa del mundo- expandió, tras dos previos intentos en negro, en la tarde del lunes 12 y en la mañana del mismo miércoles 13, su inconfundible y gozosa humareda de color blanco. Habemus Papam! Si, la Iglesia católica, y con ella la entera humanidad en la proporción que correspondieran, tenía, teníamos nuevo Papa, nuevo Obispo de Roma. Una hora después, bulliciosa, trepidante y nerviosa hora después, el cardenal protodiácono, siguiendo un rito multisecular, anunció al orbe y a la urbe el nombre del elegido. Y entre la sorpresa generalizada –sorpresa hasta decir basta, hasta el desconcierto y, sobre todo, hasta el entusiasmo- supimos el nombre de la persona elegida para la quizás más alta responsabilidad en la tierra.

Jorge Mario Bergoglio, jesuita, de 76 años, cardenal arzobispo de Buenos Aires, era la persona elegida, que, para la nueva misión encomendada, tomaba el nombre de Francisco, inaugurando, de este modo,  saga nominal de pontífice.

Minutos antes de las ocho y media de la tarde de aquel miércoles, venturoso y lluvioso, del 13 de marzo de 2013, el nuevo Papa, cuando ya había escampado, apareció en el balcón central de la basílica vaticana. Y el que más y el que menos nos dimos cuenta de algo nuevo estaba naciendo, de que nos encontramos ante una elección y ante un elegido que iban a marcar época y estilo diferentes y nuevos, y que Dios, el Dios de la Iglesia de Jesucristo, está de bueno grande y hasta maravilloso con todos nosotros.

Ha pasado un año. Y aquellas impresiones y recuerdos de hace un año no han sido no han sido el sueño de una tarde incipiente de primavera, ni como la flor del heno que florece con el alba y con la tarde la siegan y seca. Y algo nuevo sigue aconteciendo entre nosotros a través del hombre vestido de blanco, a través de sus palabras, de sus gestos, de sus acciones, de sus decisiones.

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Francisco, el Papa Francisco, en este ya primer año de su ministerio apostólico petrino ha generado una corriente,  una lluvia de gracias que es pronto para evaluarla, pero que sí ofrece y muestra ya sus primeros y tan benéficos efectos. ¿Cuáles son estos efectos verdaderos? No puedo ni quiero hacer ahora extenderme, ni ser prolijo en detalles y en consideraciones.

Quiero, mientras nuestros oyentes vuelven nuestros internautas a escuchar aquel Habemus Papam de hace hoy un año, interpelarles a ellos, interpelaros a vosotros, queridos amigos, para que seáis vosotros mismos quienes digáis cuál es para vosotros el primero y el principal de estos efectos del huracán Papa Francisco.

Y si me permitís yo os diré el mío: el Papa Francisco no ha redescubierto, con su palabra y sobre todo con su ejemplo, que Dios es amor, que nada de la vida de la humanidad y de mi propia vida le es ajeno, y que Dios tanto nos ama que hasta su apellido es mi propio y tu propio nombre. El nombre de todos.

Jesús de las Heras Muela

 http://www.revistaecclesia.com/habemus-papam-papa-francisco/

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