Coronavirus Iglesia en España

Tras la visita del alcalde, la vida sigue en Vallecas para el padre Wooby

No hay misas públicas, pero la parroquia de San Pedro Regalado y San José de Calasanz, en Vallecas, está más abierta que nunca. Este lunes de Pascua, el padre Wooby Oreste Jacques se ‘viralizó’ tras la visita del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, para colaborar en el reparto. Aquel día, cuenta Jacques, repartieron comida a 300 familias, como cada segundo lunes de mes. Sin embargo, y dada la situación actual, la necesidad apremia. El goteo es constante. Esta mañana, por ejemplo, Jacques ha recibido a quince personas a quienes ha dado bolsas de alimentos.

La situación del lunes sorprendió muy gratamente al párroco. Había pedido ayuda al Ayuntamiento, y también a los bomberos. «Cursamos carta a servicios de emergencia, a la junta municipal del distrito, y al Ayuntamiento, y respondieron las tres. El alcalde vino de forma discreta, a trabajar». A Almeida le acompañaron varios miembros de la administración local como Borja Fanjul, concejal presidente del distrito Puente de Vallecas, que, en silla de ruedas «se puso a repartir como cualquiera», remarca Wooby Oreste. También quiere agradecer que todos los que fueron a ayudar se adaptaron a la manera de la parroquia. «A veces llega alguien y quiere hacer su manera, pero se pusieron a disposición para ayudar y hacerlo con nuestro esquema», añade el párroco. El motivo de solicitar esta ayuda fue que, debido al confinamiento, muchos voluntarios no podían acudir a entregar las bolsas de comida.

Sin embargo, no toda la situación es ideal. «Llueve sobre mojado», se lamenta. Antes del confinamiento, la situación era difícil, aunque, siguiendo el símil, cuenta Jacques que más o menos «contenían la inundación». Ahora hacen lo que pueden, dan acogida y cariño, y por supuesto no hay tiempo para el papeleo que deberían hacer. Además, dada la situación, la ayuda del Banco de Alimentos se ha reducido este mes. Normalmente reciben 10 toneladas, en abril han sido 7. A la vez, casi se ha duplicado el número de familias atendidas. El servicio de la parroquia, que comenzó en 2008, tenía 250 familias registradas antes del inicio de la pandemia. Ahora, asegura Jacques, unas 500. Por eso, reconoce que lo que dan es una ayuda, y que le gustaría poder dar más.

Una de las cosas que quiere subrayar el párroco es la realidad de la presencia eclesial. «Las parroquias de Madrid son la iglesia de proximidad, que es la que acoge a las personas que vienen y acuden porque saben que aquí se les atiende… Lo bonito es que no podemos celebrar con fieles, pero damos este servicio encantados en nombre de la Iglesia», afirma Wooby. La preocupación que empieza a asomarse tímidamente es el después. «Estamos estudiando la posibilidad de ampliar el servicio y acompañar a esas personas que ni siquiera tienen ERTE, esos aún tienen esperaza, muchos han ido directamente abajo, y todos hablan de la penuria a nivel macroeconómico. A los estadios más bajos les va a costar más, y vamos a intentar acompañar», afirma el sacerdote.

Precisamente en vista de esa necesidad actual, el párroco hace una llamada a la solidaridad: «Necesitamos la solidaridad de todo el mundo, pueden usar los canales para ayudar a la Iglesia, y si quieren ayudar directamente a la parroquia, todo es bienvenido».

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