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Madre Cándida
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«Tranquilísimamente tranquila», así murió el 9 de agosto de 1912 la madre Cándida

«Tranquilísimamente tranquila», así murió el 9 de agosto de 1912 , la madre Cándida, cuya festividad se celebra hoy. Este 9 de agosto de 2021 tiene un sentido especial porque, desde el 8 de diciembre de 2020 hasta el 8 de diciembre de 2021, las Hijas de Jesús están celebrando un año jubilar para celebrar los 150 años de la Fundación de la Congregación.

La Superiora general, Graciela Francovig, expresó su deseo de que sea «un año para agradecer lo recibido y descubrir la fecundidad de estos 150 años y profundizar nuestra identidad». 109 años después de su muerte, en su dies natalis, día que la madre Cándida nació a la Vida verdadera, «evocamos en Salamanca el ir y venir de sus pasos, el subir y bajar por la calle San Pablo, el afán y las prisas en la estación del tren, su presencia humilde y cariñosa con las alumnas, las hermanas, los viandantes que se cruzaban en su camino, el eco de su voz animando, aconsejando y compartiendo su experiencia de fe, la huella de educación en tantas generaciones, su testimonio de mujer buena, mujer santa».

Buscar la voluntad de Dios

Juana Josefa Cipitria y Barriola, nació en Andoain (Guipúzcoa) el 31 de mayo de 1845 en una familia humilde. Su deseo de buscar la voluntad de Dios le hará salir de su tierra e ir a Burgos. Ahí trabajará como sirvienta en una familia y, de esta manera, colaborará en la economía familiar. Fue una mujer con una gran sensibilidad hacia los más necesitados y gran empatía con las personas con las que se relacionaba. Por eso, incluso con el riesgo de quedarse sin trabajo, dirá «donde no hay sitio para los pobres, no hay sitio para mí».

Su deseo profundo de hacer lo que Dios quiere es el único motivo que le mueve en su vida. El 2 de abril de 1869, en la iglesia «El Rosarillo» en Valladolid, ante el altar de la Sagrada Familia le pide al Señor, una vez más, que le muestre cuál es su voluntad y, Dios, con mayor claridad, le expresa su deseo: «Fundar una Congregación con el nombre de Hijas de Jesús, dedicada a la salvación de las almas, por medio de la educación e instrucción de la niñez y juventud».

En esta aventura de buscar y hallar la voluntad de Dios contará con la ayuda del jesuita Miguel de San José Herranz.

El comienzo de una aventura

Será en Salamanca, el 8 de diciembre de 1871, cuando con otras cinco compañeras comience su aventura, sólo con la confianza que da el saber que lo que emprende es «lo que Dios quiere». De esta manera y con el nombre de Cándida María de Jesús, esta mujer de poca cultura y pocos medios materiales funda la Congregación de las Hijas de Jesús en una de las ciudades universitarias más importantes del siglo XIX.

La exclusión de la mujer y de las clases económicamente débiles de los ámbitos de la enseñanza mueven a la madre Cándida a iniciar este camino. Y, muy pronto, lo que comenzó en Salamanca se extiende por toda la geografía española. Su sueño de ir «Al fin del mundo en busca de almas» se hace realidad el 3 de octubre de 1911, cuando salen para Brasil las primeras Hijas de Jesús.

El 9 de agosto de 1912 muere en Salamanca la madre Cándida, mujer sencilla y valiente que hizo de su vida una constante entrega a la voluntad de Dios. Muere «tranquilísimamente, tranquila» con la conciencia de no recordar en sus 41 años de vida religiosa ni un solo momento que no fuera para Dios. La Iglesia la beatifica el 12 de mayo de 1996 y Benedicto XVI la proclama santa el 17 de octubre de 2010.

Rosa Espinosa FI,

superiora provincial de las Hijas de Jesús



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