Carta del Obispo Iglesia en España

Trabajos decentes con sueldos dignos, por el obispo de Terrassa, Josep Àngel Saiz Meneses

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La Jornada internacional por el Trabajo decente que se celebra cada año el día 7 de octubre está promovida por las Naciones Unidas mediante la Organización Internacional del Trabajo (que este año cumple 100 años) y por la Federación Internacional de Sindicatos. Se trata de una fecha que hoy tiene entre nosotros la máxima actualidad. Desgraciadamente constatamos que la superación de la crisis económica que señalan las grandes cifras de las estadísticas económicas aún no ha llegado a mucha gente y aún menos a las personas que realizan los trabajos más sencillos y menos valorados de nuestra sociedad. Son muchas las personas jóvenes, y también no tan jóvenes, que para trabajar se ven obligadas a aceptar unos sueldos muy bajos con los que no pueden no se vivir con dignidad y, ni siquiera, formar una familia y tener hijos.

Según el VIII Informe FOESSA, la salida de la gran recesión nos ha dividido a la sociedad en tres grandes bloques. La sociedad estancada (cerca del 20%), que ya se encontraba de este modo antes de la crisis y que continúa igual. La sociedad insegura (cerca del 30%), que cuando mira a la anterior se ve cerca pero diferente. Y por fin, la sociedad soberbia (cerca del 50%), la que consume, dirige y es dueña de su destino y, además, condiciona el de los demás.

A pesar de la reducción progresiva del desempleo, hay muchos trabajadores pobres y excluidos, y se limitan las posibilidades de integración de numerosos colectivos. Se puede decir que «la precariedad laboral se ha convertido ya en un modo de vida de forma estructural en nuestra sociedad». Los datos aportados por la Fundación en relación a la exclusión relacionada con el empleo son impresionantes:

– El 14% de las personas que trabajan se encuentran en exclusión social.

– Uno de cada tres contratos temporales dura menos de siete días.

– El 15,1% de los hogares sufre inestabilidad laboral grave.

– Aunque se ha conseguido reducir la exclusión por el empleo en un 42%, una de cada cuatro personas activas del conjunto de la población se encuentran en situación de exclusión del empleo.

-El 20% de las personas en hogares con al menos una persona en paro no ha realizado ninguna formación ocupacional en el último año.

Hoy nuestra sociedad necesita recuperar urgentemente su sentido comunitario y fraternal y fortalecer el papel destacado que corresponde a la política ejercida con honestidad y transparencia. También somos conscientes que nuestra realidad laboral se va transformando y que hay que trabajar en vistas a la creación de nuevas oportunidades que permitan asegurar la reducción de la jornada laboral, la eliminación de las horas extraordinarias y una mejor conciliación entre la familia y el trabajo.

En estos tiempos tan complicados para mucha gente, el sector de la atención a las personas dependientes reclama mucha más dedicación. Hay que reconocer su gran importancia a nivel humano y hay que destinar más recursos, tanto personales como materiales. El progresivo envejecimiento de la población pide soluciones. Las empresas cooperativas pueden tener un papel destacado en este sector, conjuntamente con la acción complementaria del voluntariado, como es el caso ejemplar de Cáritas.

Trabajos decentes con sueldos dignos, he aquí unas reivindicaciones muy justas y muy de acuerdo con el Evangelio y que la Doctrina Social de la Iglesia promueve. La parábola de los trabajadores a sueldo para trabajar la viña, la del buen samaritano y tantas otras, hace más de dos mil años que nos enseñan el camino del amor. Pedimos al Padre del cielo que nos ayude a todos a saber buscar y encontrar nuevos caminos que nos lleven a una sociedad con una mayor solidaridad y con una real fraternidad.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa.

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