Iglesia en España

Toledo: clausura del proceso diocesano de canonización de Antonio Rivera Ramírez

Primer presidente diocesano de Jóvenes de Acción Católica de Toledo

LA ARCHIDIÓCESIS DE TOLEDO CELEBRA LA CLAUSURA DEL PROCESO DIOCESANO DE CANONIZACIÓN DE ANTONIO RIVERA RAMÍREZ

El sábado 27 de febrero, con motivo del Centenario de su nacimiento, tendrán lugar una serie de actos para recordar su figura, un ejemplo de vivencia de la vocación laical.

En 2016 se cumplen 100 años del nacimiento del siervo de Dios, Antonio Rivera, quien fuera primer Presidente Diocesano de Jóvenes de Acción Católica de Toledo y pionero en la forma de vivir la fe desde su condición seglar bajo la máxima oración, formación y acción, precisamente los tres criterios que, décadas después, serían presentados por el Concilio Vaticano II como eje de la vocación laical.

Con este motivo, y coincidiendo con la clausura del Proceso Diocesano de Canonización, la Postulación de la Causa, junto con la Delegación de Apostolado Seglar y la Acción Católica, han organizado una serie de actos que tendrán lugar el sábado, 27 de febrero, en Toledo.

A las 9.30 horas, en la Iglesia de San Julián, donde descansan sus restos, se celebrará una Misa de Acción de Gracias, presidida por don César García-Magán, provicario general de la Archidiócesis de Toledo. Posteriormente, en el Seminario Metropolitano de Toledo, el obispo de Córdoba, don Demetrio Fernández, hablará sobre Antonio Rivera desde su condición de persona muy cercana a la familia del Siervo de Dios y, en particular, a su hermano, el sacerdote diocesano don José Rivera, cuyas virtudes heroicas fueron declaradas por el Santo Padre el pasado mes de septiembre. A continuación tendrá lugar una charla coloquio bajo el título “Antonio Rivera: Santidad, apostolado, familia y compromiso en el mundo”, que será impartida por don José Díaz-Rincón, militante de Acción Católica General. A las 12.15 horas don Braulio Rodríguez Plaza, Arzobispo de Toledo, presentará el vídeo con testimonios sobre Antonio Rivera, y el postulador general de la causa, padre Pierdoménico M.Volpi, dirigirá unas palabras a los asistentes. Finalmente, en la Parroquia de San Andrés, a las 13.00 horas, don Braulio Rodríguez clausurará la Fase diocesana de la causa de canonización del siervo de Dios.

Se concluyen así dos años de intenso trabajo llevados a cabo desde la Delegación para las Causas de los Santos y desde la Postulación de la Causa desde que, a instancias del Arzobispo de Toledo se reabriera el proceso de canonización. Sin embargo, como ha señalado el Vicepostulador, José Salinero, “con el cierre de la fase Diocesana del Proceso, se abre una etapa más interesante que no es otra que se reconozcan cuanto antes sus virtudes en toda la Iglesia. Seguiremos trabajando incansablemente hasta ver a Antonio en los altares”.

Ser un auténtico seglar católico”

Antonio Rivera Ramírez falleció a los 20 años el día 20 de noviembre de 1936, a causa de las heridas recibidas en el Alcázar en el contexto de la Guerra Civil. A los catorce años se había iniciado en la Juventud de Acción Católica en Toledo y a los diecisiete fue nombrado su presidente diocesano. Fundó más de treinta centros parroquiales, con más de 3.000 jóvenes adscritos a ellos; organizó varias tandas de Ejercicios Espirituales y Cursillos de formación; y publicó numerosas reflexiones. Su entrega fue absoluta, admirable y fecunda en medio de una difícil situación socio-política para quienes profesaban la fe en Cristo. Consciente de la importancia de vivir esa fe en medio del mundo, dedicó sus mejores esfuerzos a formarse como creyente y a ejercer un fructífero apostolado entre los jóvenes de la Archidiócesis. No rehuyó asumir compromisos dentro de la Iglesia diocesana y en organizaciones sociales, como la Federación de Estudiantes Católicos, de la que fue su Presidente en Toledo. Todo ello sin descuidar sus estudios de Derecho, después continuados con oposiciones a Registrador de la Propiedad, ni su vida familiar y, en particular, su noviazgo. Tan convencido estaba de que su meta era la santidad que, en el momento de su muerte, llamó a los familiares y amigos que le acompañaban para plantearles una última pregunta: “¿Qué queréis para el Cielo?”.

Sus acciones, sus escritos y los testimonios acerca de él que aún perviven ponen de manifiesto que vivió, en sus propias palabras, “para ser un auténtico seglar católico” y, con ello, alcanzar la santidad.

Print Friendly, PDF & Email