JMJ 2011 Madrid La señal de la Cruz

Todo sobre la Cruz: El principio activo del amor de Dios, la medicina definitiva de la salud

En la fiesta de la exaltación de la Santa Cruz (14 de septiembre), lo que es la Cruz
a través del Crucifijo de la JMJ 2011 Madrid entregado a los jóvenes peregrinos
como medicamento llamado “Nadie tiene AMOR + grande”. Junto al crucifijo, va el
prospecto correspondiente. Este es su texto:

1.-
¿Qué es el crucifijo y para qué se usa?

El principio activo del
crucifijo es el Amor de Dios a los hombres, que se manifiesta de forma perfecta
en la Cruz de Cristo, en su entrega plena.


Cristo es médico y
medicina: “ninguna otra causa impulsó más a Jesucristo a venir al mundo que
salvar a los pecadores. Si un gran médico bajo del Cielo es porque había un
gran enfermo que curar: todo el mundo” (San Agustín).

La Cruz es una invitación
a la entrega personal y plena, también por amor.

La Cruz es el signo más
(+): lo que une el cielo y la tierra y lo que une a los hombres. Es símbolo
universal de paz y de amor, una llamada a la concordia, a la tolerancia, a la
justicia, al perdón. Manifiesta la bondad de Dios y la libertad del hombre.

2.-
Indicaciones.

La Cruz nos espera cada
día. Se presenta de diversas formas: cansancios, tentaciones, problemas,
enfermedades, desastres, muertes, contrariedades…

El Crucificado nos dice: “si
alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a si mismo tome cruz cada día y me siga”.

Aseguran los expertos que
muchas personas llaman cruces a realidades que no lo son. Son falsas cruces que
se inventan por egoísmo, comodidad, falta de reciedumbre, alergia al sufrimiento,
susceptibilidad…

3.-
Contraindicaciones.

No se debe utilizar jamás
la Cruz de Cristo para justificar la violencia y el rencor. El odio se
contradice con el Amor, que es el principio activo de la Cruz de Cristo.

Por este motivo, nunca se
debe llevar u ostentar una cruz o la imagen del Crucificado de forma indigna,
ridiculizando y desnaturalizando su verdadero sentido.

4.-
Precauciones.

Desde el siglo I, la Cruz
de Cristo no ha dejado indiferente a nadie. Unos se abrazan a ella por amor y
otros la consideran una locura, es el llamado escándalo de la cruz.

Es posible que en un
primer momento acoger la Cruz de Cristo le parezca desagradable y costoso, al
experimentar la renuncia y el sacrificio. Es un síntoma normal, no se preocupe.
Cultive la esperanza: muy pronto actuará el principio activo del crucifijo y
también la alegría del amor. Es el fruto del abrazo gozoso con Cristo Resucitado.

La Cruz de Cristo no
asegura una vida cómoda, pero sí un corazón enamorado, a semejanza del
Crucificado. La elección entre la comodidad y el amor depende de usted.

Ser amigo de la Cruz y
vivir enamorado de Dios le llevará a comportarse de un modo distinto, con un
estilo de vida que llamará poderosamente la atención en muchos ambientes. El
Crucificado le dará fuerza y alegría para ir contracorriente, difundiendo
eficazmente a su alrededor el principio activo de la Cruz: el amor, la
felicidad.

5.-
Advertencias.

Siempre cuesta llevar la
cruz, especialmente cuando se presenta sin buscarla.

Si ha vivido lejos de Dios
es posible que experimente algunos de estos síntomas, con mayor o menor
intensidad, según circunstancias.

Puede:

-costarle reconocerse
pecador y no aceptar la realidad del pecado en su vida.

-vivir como si Dios no
existiera.

-sufrir debilidad
espiritual, especialmente si lleva mucho tiempo en esta situación.

-padecer algún trastorno
interior: soberbia, lujuria, ira, avaricia…

-haberle fuertes
dependencias una vida moral desordenada.

 

Se conocen casos en los
que el alejamiento de Dios ha llevado a la ansiedad, al consumismo, a la
desesperanza, al materialismo, al cinismo, al fanatismo, al nihilismo…

Si usted está embarazada,
comprenderá de una forma muy especial el sentido de la Cruz, ya que está
padeciendo por amor las molestias de su embarazo, consciente de que amor es
vida y da la vida. Es lo mismo que hizo el Crucificado por nosotros: por medio
de sus dolores nos dio la Vida y nacimos a la vida eterna.

6.-
Dosis.

En esta Medicina, no hay
riesgo de sobredosis. El corazón ansía el amor verdadero: “nos hiciste, Señor,
para Ti e inquieto está hasta que no descanse en Ti” (San Agustín).

El proceso de curación del
crucifijo sigue los pasos siguientes:

-en primer lugar, se
reconocerá pecador y diagnosticará el mal como lo que es: un pecado personal, y
“la primera obra de la gracia del Espíritu Santo es la conversión. El hombre se
vuelve a Dios y se aparta del pecado, acogiendo así el perdón y la gracia de lo
alto” (Catecismo de la Iglesia Católica).

-al mismo tiempo brotará
de su corazón un acto de contrición ante la Cruz de Cristo. No será una simple
constatación o un lamento por los propios pecados considerados como
limitaciones, fallos o cosas que pasan. Será un verdadero dolor de amor por
haber ofendido al Crucificado.

-este acto de contrición
le permite renovarse, partir de nuevo desde cero. Jesús dice: “hay más alegría
en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que
no necesitan convertirse”.

-recuerde que tiene
disponible a un sacerdote en la iglesia más cercana. “La confesión es un
renacimiento espiritual, que transforma al penitente en una nueva criatura. Este
milagro de la gracia solo puede realizarlo Dios y lo cumple a través de las
palabras y de los gestos del sacerdote” (Benedicto XVI).

{mosimage}

7.-
Modo de empleo.

El crucifijo puede usarse
de muy diversas formas, a cualquier hora del día y de la noche. Procure usarlo
diariamente.

El crucifijo se puede:

llevar encima, del mismo que muchas personas llevan la fotografía
de los que aman en su agenda, en su cartera, en su móvil, en su salvapantallas
o en su coche. Los que aman a Cristo procuran llevar siempre con ellos su
crucifijo, la cruz de Cristo.

situar en muchos lugares. La cruz preside –como signo de amor y de
amor- ciudades, montañas, cruces de caminos y edificios. Hay crucifijos en
millones de hogares, ricos y pobres, de los cinco continentes. Al bautizar a
los recién nacidos, se les hace la señal de la cruz. Los niños llevan el
crucifijo el día de su Primera Comunión. A muchos enfermos la visión del
Crucificado les conforta y alienta en medio de los sufrimientos. Miles de
personas mueren con el crucifijo en las manos, y el signo de la cruz predomina
en el lugar donde reposan sus restos mortales en espera de la resurrección.

mirar y dejarle hablar. “La cruz es un libro vivo del que
aprendemos definitivamente quiénes somos y cómo debemos actuar. Este libro
siempre está abierto ante nosotros “(Beato Juan Pablo II). “¡Miremos a Cristo
traspasado en la cruz! El es la revelación más impresionante del amor. Desde
esa mirada, el cristiano recuerda la orientación de su vivir y de su amar. Al
contemplar a Cristo, al mismo tiempos somos contemplados por Él” (Benedicto
XVI).

besar. El beso al crucifijo es una manifestación profunda del amor
a Cristo. Se recomienda vivamente. “Tu crucifijo. Por cristiano deberías llevar
siempre contigo tu crucifijo. Y ponerlo sobre tu mesa de trabajo. Y besarlo
antes de darte al descanso y al despertar. Y cuando se rebele contra tu alma el
pobre cuerpo, bésalo también” (“Camino”).

-convertir
en oración.
Esto se logra acudiendo a la imagen del
Crucificado y preguntándole, mirándole a los ojos: “Jesús, Tú que has muerto de
amor, ¿qué quieres que haga por Ti?

La oración ante el
crucifijo es una fuerza que renueva poderosamente el alma. Otorga energía
espiritual para acometer los empeños más grandes. La mejor oración es que la
que el mismo Cristo nos enseñó: el Padre Nuestro.

8.-
Efectos secundarios
.

Tener cerca la Cruz de
Cristo le llevará a:

— vivir con alegría,
abandonado en las manos de Dios.

— superar con garbo las
dificultades de cada día.

— llevar una vida noble y
limpia.

–santificarse en su
trabajo y servir a los que viven y trabajan en su entorno.

— defender con valentía
los derechos de Dios y la justicia social, la honestidad profesional y a los
más débiles y necesitados de la sociedad.

— abrir su corazón para
la escucha de la llamada de Dios a una entrega total.

— unir sus deseos más
profundos a los deseos del Corazón de Cristo.

— hablar de Dios con
desparpajo.

9.-
Si omitió tomar esta medicina…

(por
pereza, ignorancia o intencionadamente)

Está ampliamente
comprobado que lejos del amor de Cristo –la Medicina que sana el corazón- se
presentan algunos efectos adversos, frutos del pecado. Toda persona los
experimenta en su interior, de modo diverso y con intensidad variable. Se han
descrito los siguiente síntomas entre otros:

-erupciones de rencor y
alteraciones en la capacidad para olvidar las ofensas.

-tartamudeo al articular
palabras de perdón.

-disminución de la
compasión y de la comprensión ante los
fallos ajenos.

-incontinencia de la ira,
la lujuria y la soberbia.

-vértigos de vanidad.

-secreción salivar
paradójica, abundante para las quejas, la crítica y la murmuración, y sequedad
de boca para hablar de Dios en voz alta.

-visión borrosa de la
realidad: donde hay hermanos se ven enemigos.

-náuseas de egoísmo, que
llevan a ignorar o a despreciar a los más débiles.

– confusión moral.

– tendencia a la pereza,
al injusticia, al robo, etc.

– insensibilidad ante las
necesidades ajenas.

– brotes de irascibilidad,
con proclividad al insulto y a la
denigración.

– amnesia de los pecados
cometidos y pérdida parcial de la memoria que pretende justificar la mentira.

En casos extremos, se
puede llegar al odio, la violencia, el asesinato…

“Cada uno de nosotros
puede decir sin equivocarse: Cristo me amó y se entregó por mi” (Benedicto
XVI).

Es frecuente que se
produzcan efectos visibles y constatables desde el punto de vista somático. En
muchos casos, se detectan fácilmente por la mirada.

Es aconsejable realizar,
con la ayuda de Cristo, una autoexploración interior para conocer cuáles de
estos síntomas –y en qué medida- se padecen personalmente. Si tienen carácter grave, debe acudir lo
antes posible al Médico –el sacerdote es su representante en el confesonario-
para que le perdone, le sane y le devuelva la paz. La confesión es el
sacramento de la alegría.

A continuación, se
recomienda vivamente recibir al Señor en la Eucaristía. Conviene recordar que “quien
tiene conciencia de estar en pecado grave debe recibir el sacramento de la
reconciliación antes de acercarse a comulgar” (Catecismo de la Iglesia
Católica).

10.-
Duración de este tratamiento.

TODA LA VIDA.

Recuerde: cuanto más se una a
la Cruz, mayor será el influjo de su principio activo.

Su uso intenso y
continuado potenciará el efecto del amor en las diversas facetas de su vida.

11.-
Caducidad.

Este medicamento no tiene
fecha de caducidad. La Cruz de Cristo es la medicina definitiva. No caduca
nunca. “Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” (San Pablo).

12.-
Presentación.

Crucifijo de metal con la
imagen de Cristo Crucificado. La Cruz original era de madera tosca. La
crucifixión era la tortura más atroz, el castigo reservado a los esclavos.

13.-
Observaciones finales.

1) Mantenga el crucifijo
al alcance de la vista de niños, jóvenes y mayores. Todos encontrarán en la
Cruz de Cristo la verdadera felicidad para sí mismos y para los demás.

2.) Junto a la Cruz, se
encuentra su Madre, nuestra Madre María. Tiene a dos hijos frente a frente: a
Jesús crucificado y a lector de este prospecto.

3.) Esta Medicina no
precisa receta médica.

GD Star Rating
loading...
GD Star Rating
loading...
Todo sobre la Cruz: El principio activo del amor de Dios, la medicina definitiva de la salud, 7.5 out of 10 based on 6 ratings
Print Friendly, PDF & Email

Jesús de las Heras Muela

Jesús de las Heras Muela nació en Sigüenza el 17 de Diciembre de 1958. Es licenciado en Estudios Eclesiásticos (Facultad de Teología de Burgos, 1982), Ciencias de la Información (Universidad Complutense de Madrid, 1992) e Historia de la Iglesia (Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, 1992), habiendo realizado los cursos de doctorado de estas dos últimas disciplinas.

Añadir comentario

Haga clic aquí para publicar un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.