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Todo ante el Sínodo de la Nueva Evangelización

Por Jesús de las Heras Muela

Con una solemne eucaristía, en la plaza de San Pedro de Roma, presidida por el Papa Benedicto XVI, a partir de las nueve y media de la mañana, comienza el domingo 7 de octubre la XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos. Será el vigésimo quinto Sínodo de los Obispos, tras el Concilio Vaticano II. La Asamblea sinodal se prolongará durante tres semanas. Su clausura tendrá lugar también con una misa, ahora en la basílica vaticana, también a las nueve y media de la mañana del domingo 28 de octubre. «La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana» es su tema.

El día anterior, sábado 27, se presentará a la opinión pública las conclusiones de la Asamblea, en la que las intervenciones previstas de los padres sinodales se recortarán dos minutos –de ocho hasta el Sínodo de 2008, ahora a seis minutos– para incluir intervenciones espontáneas al final de las congregaciones generales. También se reducirá el tiempo del trabajo sinodal en los círculos menores lingüísticos y se introducirán otras novedades metodológicas. Con ello, se pretende agilizar el desarrollo de los trabajos, como ya aconteció en los Sínodos desde octubre de 2005.

 

 

Dos doctores y siete santos, Año de la Fe

 

En la misa de apertura, el Santo Padre proclamará doctores de la Iglesia a la monja benedictina alemana Santa Hildegarda de Bingen, del medievo, y al sacerdote secular español del siglo XVI San Juan de Ávila.

También en el contexto sinodal (ver páginas 16 a 19 de nuestro número de la pasada semana), Benedicto XVI inaugurará el jueves 11 de octubre, a partir de las 10 horas, en la plaza de San Pedro, el Año de la Fe 2012-2013, cuya ocasión central es el cincuentenario de la apertura del Concilio Vaticano II.

Además, siguiendo con una praxis de anteriores Sínodos, en el transcurso de esta Asamblea habrá también canonizaciones. Será en la plaza de San Pedro el domingo 21 de octubre. Benedicto XVI inscribirá en el libro de los santos a siete beatos, entre ellos, la española María del Monte Carmelo Sallés Barangueras (1848-1911), fundadora de la Congregación de las Hermanas Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza. Si el Sínodo, todo Sínodo universal, habla de la catolicidad de la Iglesia, uno de los denominadores comunes de los próximos santos expresan también esta misma dimensión de catolicidad –Catalina Tekahwitha, por ejemplo, será la primera santa india de Norteamérica– y la pluralidad y la riqueza de los distintos estados de vida y de consagración cristiana (sacerdocios,  consagración, laicado), es precisamente su condición de misioneros. El jesuita francés Santiago Berthieu en Madagascar y el laico filipino Pedro Calungsnod en las islas de Guam sellaron su fe y su ardor misional con su propia vida. La beata germana María Ana Cope, acompañó a San Damián de Veuster en las islas Hawai y sirvió el evangelio y la caridad entre leprosos. La laica alemana Ana Schälffer hubo de renunciar por una enfermedad a su vocación misionera, siendo eso sí fecunda misionera desde el dolor de su lecho durante veinticuatro años. Y el sacerdote y fundador italiano Giovanni Battista Piamarta, otro exponente de aquella extraordinaria pléyade de clérigos del norte de Italia en el convulso siglo XIX, fue cabal modelo sacerdotal y apóstol incansable –como nuestra Madre Sallés– de la juventud más necesitada.

 

Qué es un Sínodo de Obispos

 

En el espíritu del Concilio Vaticano II, nacían, a través del Motu Propio del Papa Pablo VI Apostolica sollicitudo, los Sínodos de los Obispos. Era el año 1965. El mismo Pablo VI definía precisa y espléndidamente qué es un Sínodo: «Es una institución eclesiástica establecida tras el Concilio Vaticano II para favorecer la unión y la colaboración de los obispos de todo el mundo con la Sede Apostólica, mediante un estudio común de las condiciones de la Iglesia y las soluciones pertinentes sobre las cuestiones relativas a su misión. No es un Concilio, no es un Parlamento, sino que el Sínodo tiene su propia y particular naturaleza». Son palabras pronunciadas por Montini en el ángelus del 22 de septiembre de 1974.

Una «expresión particularmente fructuosa» y «un instrumento de la colegialidad episcopal». Así definía al Sínodo de los Obispos el Papa Juan Pablo II en 1983. La etimología de la palabra «Sínodo» es de origen griego: «syn» signfica «juntos» y «hodos» significa «camino». El Sínodo es, pues, «caminar juntos». Es un medio aptísimo de ayuda y de colaboración con el Papa para el gobierno de la Iglesia, y conlleva el intercambio de experiencias y de informaciones y la búsqueda y propuestas al Papa de soluciones pastorales conjuntas que tengan validez y vigencia para toda la Iglesia.

Hay cuatro tipos de Sínodos de Obispos: general ordinario, general extraordinario, particular y especial. Desde 1967, se han celebrado veintiuna Asambleas Sinodales Episcopales. Esta de octubre de 2012 sobre la Nueva Evangelización será la vigésimo quinta, la décima tercera general ordinaria y ya la quinta de Benedicto XVI.

En 1969 y 1985 tuvieron lugar sendas Asambleas extraordinarias; en 1980, una Asamblea particular, concretamente para la Iglesia en Holanda, con Juan Pablo II; y otras siete especiales con Juan Pablo II: dos para Europa, una para Líbano, para África, para Asia y para Oceanía. Con Benedicto XVI ha habido dos Asambleas Especiales del Sínodo de los Obispos: África en octubre de 2009 y Oriente Medio en octubre de 2010.

Los Sínodos de los Obispos, en sus asambleas generales ordinarias, son convocados cada tres años, si bien en la década de los noventa del siglo XX hubo ocho Sínodos, la mayoría de ellos especiales en preparación del Gran Jubileo del Año 2000.

Son padres sinodales –con derecho a voz y a voto– aquellas personas nombradas directamente por él, los jefes de los dicasterios de la Curia Romana, los representantes de las Conferencias Episcopales y diez representantes de los Congregaciones religiosas clericales. Hay también –con voz, pero sin voto– expertos, auditores y delegados fraternos de otras Iglesias y confesiones cristianas, amén del personal auxiliar y de servicios que coordina la secretaría del Sínodo. En total, el número de participantes en los Sínodos nunca ha rebasado los trescientos.

 

Sínodos ordinarios

 

En los Sínodos ordinarios se han abordado temas como la evangelización, la catequesis, la familia, la reconciliación, el laicado, la formación sacerdotal, la vida consagrada y el ministerio episcopal. Estos Sínodos tuvieron lugar en los años 1974, 1977, 1980, 1983, 1987, 1990, 1994 y 2001, respectivamente. Son los Sínodos «sectoriales», recogidos después en las exhortaciones apostólicas Evangelii nuntiandi, Catechesi tradendae, Familiaris consortio, Reconciliatio et paenitentia, Christifidelis laici, Pastores dabo vobis, Vita consecrata y Pastores gregis, respectivamente.

En 2005 comenzaron los Sínodos «temáticos», con la Eucaristía –Sacramentum caritatis es el título de la correspondiente exhortación apostólica postsinodal–, la Palabra de Dios en 2008 –Verbum Domini, su documento pontificio– y ahora con la Nueva Evangelización. En el otoño de 1985 se desarrolló la Asamblea general extraordinaria dedicada al XX aniversario de la conclusión del Concilio Vaticano II. No hubo posterior exhortación apostólica.

Sínodos especiales

 

En la primavera de 1994 tenía lugar la I Asamblea Especial para África. Fue el primer Sínodo continental previo al Gran Jubileo del año 2000. En septiembre de 1995, el Papa Juan Pablo II hacía público en tres países del continente negro la exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in Africa, a modo de conclusión de la Asamblea sinodal, cuyo tema se tituló «La Iglesia en Africa y su misión evangelizadora hacia el año 2000: Seréis mis testigos». El segundo Sínodo para África tuvo lugar en octubre de 2009. «La Iglesia en Africa al servicio de la reconciliación, de la justicia y de la paz. “Vosotros sois la sal de la tierra… Vosotros sois la luz del mundo”» fue su tema y la exhortación apostólica postsinodal, firmada y entregada por Benedicto XVI en Benin, se titula Africae munus.

En diciembre de 1995, tuvo lugar otra Asamblea especial para la Iglesia en el Líbano, traducida después, en mayo de 1998, a la exhortación apostólica Una speranza nouva per Il Libano, promulgada en Beirut. También Beirut y con fecha 14 de septiembre de 2012 es el lugar y la fecha de la última, por ahora, de las exhortaciones apostólicas postsinodales: Ecclesia in Medio Oriente, fruto de la asamblea sinodal especial para Oriente Medio, desarrollada en octubre de 2010. Antes, a finales del otoño de 1997 fue el Sínodo para América, titulado «Encuentro con Jesús vivo: el camino para la conversión, la comunión y la solidaridad en América». En Guadalupe (México), en enero de 1999, el Papa Juan Pablo II presentaba la exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in America.

En la primavera de 1998 fue el Sínodo para Asia, cuya exhortación apostólica correspondiente se publicó el 6 de noviembre de 1999, en el transcurso del viaje del Papa Juan Pablo II a la India. «Jesucristo el Salvador y su misión de amor y servicio en Asia: para que tengamos vida y la tengamos en abundancia» fue el lema del Sínodo y Ecclesia in Asia, el título de la posterior exhortación.

En el final del otoño de 1998 llegó el turno para la Asamblea especial sobre Oceanía, el más reciente de los continentes. La exhortación apostólica postsinodal correspondiente se hizo pública en noviembre de 2001 –a través de internet y del correo electrónico– bajo el título Ecclesia in Oceania. «Jesucristo y los pueblos de Oceanía: siguiendo su camino, proclamando su verdad y viviendo su vida» fue el tema de esa Asamblea.

En octubre de 1999, se celebró la II Asamblea especial para Europa del Sínodo de los Obispos, el último Sínodo previo al Gran Jubileo del Año 2000. «Jesucristo, vivo en su Iglesia, fuente de esperanza para Europa» fue su lema. El 29 de junio de 2003 se publicaba la exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in Europa. Sobre Europa, tras la caída del muro de Berlín, hubo otra Asamblea sinodal episcopal, en diciembre de 1991, que no se tradujo en ningún documento pontificio específico.

 

La «mesa» del Sínodo 2012

 

El Papa es el presidente nato del Sínodo. Él debe convocarlo y sancionarlo y puede presidirlo por sí mismo y mediante delegados. Los Papas, aun asistiendo a la práctica totalidad de las Congregaciones generales de las Asambleas Sinodales, nombran también a tres presidentes delegados.

Para esta XIII Asamblea general ordinaria del Sínodo de los obispos han sido nombrados presidentes delegados los cardenales John Tong Hon, arzobispo de Hong Kong (China); Francisco Robles Ortega, arzobispo de Guadalajara (México); y Laurent Monsengwo Pasinya, arzobispo de Kinshasa (R. D. Congo).

El relator general del Sínodo –una figura muy importante en el desarrollo sinodal, a cuyo cargo están la ponencia o relación antes del debate y posterior al mismo– será el cardenal Donald William Wuerl, arzobispo de Washington (USA). El secretario especial será monseñor Pierre-Marie Carré, arzobispo de Montpellier (Francia). Esta «mesa» del Sínodo representa la universalidad de la Iglesia: cuatro continentes y la «especialidad» del tema en cuestión durante el Sínodo: la teología y la pastoral, amén de los viejos y nuevos escenarios para la acción evangelizadora de la Iglesia.

El Sínodo 2008 será el quinto del actual secretario general del Sínodo de los obispos, el arzobispo croata Nikola Eterovic, nombrado para el cargo en febrero de 2004, en sustitución del cardenal belga Jan P. Schotte, quien dirigió y coordinó los Sínodos –y sus trabajos previos y posteriores– durante cerca de dos décadas. Sustituyó al cardenal eslovaco Josef Tomko.

 

Dos decenas de españoles en el Sínodo de la Nueva Evangelización

 

La Conferencia Episcopal Española (CEE) estará representada en el Sínodo por su presidente, el arzobispo de Madrid, cardenal Antonio María Rouco Varela; por el arzobispo de Valladolid y vicepresidente de la CEE, Ricardo Blázquez Pérez; y por el Obispo de Almería y presidente de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe, Adolfo González Montes.

Como miembro nato en su condición de prefecto en la Curia, participará también el cardenal Antonio Cañizares Llovera. Entre los 36 padres sinodales designados directamente por el Papa se hallan cuatro españoles. Se trata del arzobispo de Barcelona, cardenal Lluís Martínez Sistach; el misionero Antonio Arregui Yarza, arzobispo de Guayaquil y presidente de la Conferencia Episcopal de Ecuador; el obispo prelado de la prelatura personal del Opus Dei, Javier Echevarría Rodríguez; y el presidente de Comunión y Liberación, el sacerdote Julián Carrón.

Tres superiores generales de órdenes y congregaciones religiosas, origen español, representan, entre otros consagrados, a la Unión de Superiores Generales (USG). Son el palentino Adolfo Nicolás Pachón, el gallego José Rodríguez Carballo y el catalán Josep Abella Batlle, respectivos superiores generales de los Jesuitas, Franciscanos y Claretianos.

Benedicto XVI ha nombrado también 45 expertos y 49 auditores. Entre los expertos estarán otros tres españoles: el sacerdote Antonio Aranda Lomeña, profesor ordinario de Teología Dogmática en la Universidad de Navarra; el benedictino Juan Javier Flores Arcas, rector magnífico del Pontificio Ateneo San Anselmo de Roma; y el sacerdote Salvador Pié Ninot, profesor de Teología Fundamental y Eclesiología en la Facultad de Teología de Cataluña y profesor de Teología Fundamental en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Participarán en el Sínodo como auditores los españoles José María Simón Castellví, presidente de la Federación Internacional de las Asociaciones Médicas Católicas; Francisco José Gómez Argüello Wirtz (Kiko Argüello), iniciador del Camino Neocatecumenal; el sacerdote Jesús Higueras Esteban, párroco de Santa María de Caná, en Pozuelo de Alarcón (Madrid); Lydia Jiménez González, directora general del Instituto Secular Cruzadas de Santa María; y Emili Turú Rofes, superior general de los Hermanos Maristas de las Escuelas. Y todo ello sin contar con obispos españoles misioneros en África o en América Latina.

Además, el sacerdote José María Gil Tamayo, colaborador de ecclesia, será el encargado de prensa para el grupo de lengua española. Este servicio lo desempeñó nuestro director en los Sínodos de 1999 y 2001. Por otro lado, Cáritas Internacional ha llamado a Vicente Altaba Gargallo, delegado episcopal de Cáritas Española y también colaborador de nuestra revista, como teólogo asesor de la misma para el Sínodo.



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