Diócesis Iglesia en España

Testimonio vocacional de Yerny José Yedra Reyes, seminarista en Cartagena

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Testimonio vocacional de Yerny José Yedra Reyes, seminarista del Seminario Misionero Redemptoris Mater de Cartagena    

“Doy gracias a Dios por el don de la vocación”, Yerny José Yedra Reyes

Testimonio vocacional de Yerny José Yedra Reyes, seminarista del Seminario Misionero Redemptoris Mater

Me llamo Yerny José, tengo 31 años, soy el tercero de siete hermanos, nací en Venezuela, y en la actualidad soy seminarista del Seminario Diocesano Misionero e Internacional Redemptoris Mater de esta Diócesis de Cartagena.

Con motivo de la celebración de la Fiesta de San José, patrón de los seminarios, quisiera presentar cuál ha sido mi experiencia en estos años de Seminario y también de los años anteriores, donde he ido madurando la llamada que el Señor me ha hecho a servir a su Iglesia, como presbiterio al servicio de la Nueva Evangelización.

Mi vocación comenzó en mi tierra natal, Venezuela, cuando, a pesar de la rebeldía típica de la juventud, y con ciertos problemas familiares -mis padres estaban separados-, aparté a Dios de mi vida y dejé de ir a la Iglesia. Pero un día me invitaron a unas catequesis para jóvenes y adultos, y allí experimenté que Dios me conocía, y me quería tal y como yo era, que me amaba por encima de la realidad de mi familia, y me dio esperanza de poder ser un día cristiano, por eso entré en una Comunidad Neocatecumenal. Con el tiempo, el Señor, poco a poco, me ha ido corrigiendo con amor –y lo sigue haciendo-; y experimentar su amor me ha llevado, por agradecimiento, a estar disponible a lo que Él quiera de mí, y me he podido abandonar a su voluntad, y lo que hoy me muestra es servirle a través del presbiterado. Me ofrecí como misionero para cualquier lugar del mundo, y he sido acogido aquí en Murcia, en esta Diócesis de Cartagena, que es para mí ya mi segunda familia, por lo que estoy muy agradecido.

Llevo unos seis años en el seminario, de los cuales he estado casi dos haciendo prácticas de verdadera misión, en diversas diócesis de España, anunciando el Evangelio como itinerante, de ciudad en ciudad, siendo testigo de la fuerza y la misericordia que Dios tiene con cada hermano, y a la vez conociéndome un poco más. Me acompaña muchas veces el miedo, pero he visto siempre que el Señor va por delante, que no te deja, que consuela y da un sentido profundo a la vida cuando te pones de cara a Él… y eso es lo que hoy me mantiene en el Seminario, acompañado y agradecido a un equipo de formadores que están dando la vida por mí y me están mostrando el camino a seguir en este tiempo de formación, y también con unos compañeros que me animan a la vez que me ayudan a salir de mí mismo.

Estoy muy contento contemplando verdaderos milagros que el Señor obra y de los que soy testigo, pero sobre todo el mío, porque nunca me imaginé poder experimentar todo esto en mi vida. Doy gracias a Dios por el don de la vocación, y le pido ser fiel siempre a lo que Él disponga para mí, que se manifestará a través de los Pastores de su Iglesia.

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