Testimonio en Madrid del obispo Dominic Kimengich, de Lodwar, norte de Kenia
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Testimonio en Madrid del obispo Dominic Kimengich, de Lodwar, norte de Kenia

Obispo Dominic Kimengich, de Lodwar, norte de Kenia

LOS REFUGIADOS SON UN RETO PERMANENTE, UNA REALIDAD TERRIBLE QUE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL NO DEBE IGNORAR

El obispo Dominic Kimengich, titular de la diócesis católica de Lodwar (al norte de Kenia) y que tiene en su territorio uno de los mayores campos de refugiados en África, Kakuma Refugee Camp, con 200.000 personas, dijo hoy, 15 de septiembre, en Madrid que “estas miles de familias son una realidad terrible que interpela nuestras conciencias, y pone a prueba la capacidad de la comunidad internacional de no olvidar y no ignorar”. La mayoría de los refugiados proceden de Somalia y Sudán del Sur.

Kimengich, de 56 años, dirige una diócesis con una superficie de 77.000 km2, en el área de Turkana, y destaca que “el campo de refugiados es un reto permanente. Con la ayuda de los Salesianos y el Servicio Jesuita para Refugiados, procuramos ser voz de los sin voz. Las ayudas de Cáritas y Manos Unidas, entre otros, no reduce el dramatismo de sus condiciones de vida, de abandono y marginación en educación, infraestructuras, salud y otros servicios”. Además, en la diócesis cuentan con la colaboración de la Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol MGSPA.

INVERTIR EN EDUCACIÓN

Con un 10 por ciento de católicos, de un total de un millón de habitantes, el primer obispo africano que dirige la diócesis asegura que “la educación es la inversión más importante para un futuro digno, de forma que los niños tengan un acceso a la escuela, ya que solo 30% está escolarizado y por eso sigue siendo un sueño complicado, especialmente para las niñas. Como Iglesia católica estamos comprometidos para intentar paliar las necesidades espirituales y materiales, tal como nos recordó el Papa Francisco en su viaje”.

La escasez de recursos, las distancias de la capital, las luchas tribales, las temperaturas extremas del desierto, las sequías y el nomadismo, complican, a juicio de Kimengich, la convivencia y en este sentido, “el recurso a la violencia se hace demasiado frecuente”. Es por eso que desde 2012, obispos 10 diócesis de distintos países que bordean Lodwar se reúnen anualmente para promover la paz y la evangelización.

Otro de los graves problemas que señaló el obispo Kimengich es la corrupción. Destacó que “pedimos el esfuerzo de nuestros gobernantes para garantizar la seguridad de los ciudadanos, así como su compromiso para luchar contra la corrupción. De otra manera se continúa consolidando una cultura de impunidad, que facilita que algunos justifiquen equivocadamente su violencia”.

En relación al Camino de Santiago, que inició desde Ponte de Lima, en Portugal, destacó que ha sido una oportunidad para profundizar y reflexionar en mi sacerdocio y mi misión como obispo. Regreso más comprometido con una disponibilidad y cercanía más plena, a lo que me ayudan también las enseñanzas de san Josemaría Escrivá, para procurar la santidad en Lodwar con los míos, en lo ordinario. Le debo mucho a san Josemaría en relación a la disponibilidad para servir a la Iglesia según sus necesidades”.

El obispo Kimengich se ha entrevistado con directivos de la ONG Harambee, Obras Misionales Pontificias y Entreculturas, en busca de ayuda para mejorar la atención sanitaria y la educación. En la Conferencia Episcopal Española ha presentado diversos proyectos al Fondo de Evangelización y se ha entrevistado con el cardenal arzobispo de Madrid. Busca también incrementar el número de sacerdotes, “con el fin de atender unas comunidades mayoritarias de pastores nómadas”.

15-09-2017

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