jose luis garayoa
Iglesia en España

Testimonio desde Sierra Leona del misionero José Luis Garayoa

El misionero José Luis Garayoa, desde Sierra Leona: ¿A quién le importa un negro?

José Luis Garayoa era muy amigo de Manuel García Viejo, el segundo misionero fallecido de los hermanos de San Juan de Dios. Este religioso agustino recoleto escribía hace unos días una desgarradora reflexión en su blog “África en el Corazón”:

“Se ha echado el telón, vuelta a la normalidad. Se apagaron los focos, las entrevistas, las llamadas… Alguien de los medios me decía: ‘la actualidad avanza y le dedican menos tiempo’. Como si lo importante fuese el virus y no las personas que se infectan y mueren. No importa que el sábado pasado hayamos batido el record de muertes por ébola en un día, 121. Ya no somos noticia de actualidad. Además, de por sí, estamos acostumbrados a vivir en la línea de los récords: mayor índice proporcional de SIDA en África, mayor mortalidad en el parto, altísima tasa de mortalidad infantil… Analfabetismo, falta de infraestructura sanitaria (hasta ahora parece que se enteran algunos), malaria, tifus, cólera, desnutrición… Pero en estos récords no dan medallas. Si las diesen tendríamos el oro asegurado. Siempre he pensado que uno tiene la conciencia a salvo mientras las frías estadísticas no le miren a la cara, mientras la miseria y el dolor no te claven los ojos buscando una respuesta en los tuyos. ¡Nuestra normalidad de cada día!”.

Habla después de unas fotos de enfermos de ébola de Sierra Leona que han causado rechazo al publicarse en el New York Times. Pero esa es la “normalidad” en este país. Por eso quiere “compartir de nuevo ‘mi normalidad’, la que ven también hoy mis ojos, aunque ya no sea noticia porque la actualidad avanza tan deprisa. ¿Y sabéis qué? No se vale tener el privilegio de poder cambiar inmediatamente de canal para que no vean las fotos nuestros niños. No se vale, cuando aquí a los niños contagiados, que son muchos, no les queda otra posibilidad que la de tumbarse en el suelo vomitando sangre y esperando una muerte cierta. Pero son niños negros. Surge de nuevo la pregunta clavada en mi mente desde el secuestro: ¿A quién le importa un negro?”.

“¿Cómo no creer en Dios? ¿Cómo no tener la esperanza de que exista un cielo para quien ya vivió en los infiernos? Sin fe, me volvería loco siendo testigo de tanta muerte absurda y de tanta injusticia. Sin fe, tened por seguro que ya hubiese abandonado. Hoy sé y acepto que no tengo toda la luz, solo la justita para soportar la oscuridad, pero sería absurdo que el árbol negase en invierno la primavera que guarda en sus entrañas”. Luego, habla de las riquezas minerales de Sierra Leona y cómo se aprovechan de ellas empresas occidentales… que ganan millones de dólares, que podrían dedicarse a salvar vidas de esta epidemia.

Al final de la entrada del blog agradece “la cantidad de mensajes cariñosos que recibo. En estos momentos me es muy difícil contestar a cada uno, pero prometo hacerlo. También alguno de vosotros me ha ofrecido una pequeña ayuda económica que agradezco hoy más que nunca. Eso nos da la libertad de estar más pendientes de los que aíslen y pasen hambre. Pero lo que más agradecemos es vuestra oración. Hay demasiados momentos en los que las lágrimas quieren brotar a borbotones y me tengo que cerrar en la habitación hasta controlarme.

Cada día me levanto con el propósito firme de no dejar que se borre la sonrisa de los niños que me cruzo en mi camino. Esa sonrisa que os ha enamorado a todos los que habéis venido a visitarme. Sonrisa que me salpica la cara de color esperanza y me hace soñar en un futuro mejor para esta tierra. Sonrisa que canta con Jorge Debravo: ‘A pesar del odio y de la guerra (el Ébola, añado yo), El amor bajo el hombre está creciendo. Os lo juro por todo lo que amo Y todo lo que espero”.

http://joseluisgarayoa.wordpress.com/

OMPRESS-SIERRA LEONA (8-10-14)

Regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

REGISTRARME

Añadir comentario

Haga clic aquí para publicar un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.