Internacional

Testimonio de un presbítero guatemalteco tras la Carta del Papa

Algunos sacerdotes responden a la Carta del Papa

Testimonio de un presbítero guatemalteco tras la Carta del Papa

En el periódico L’Osservatore Romano se han publicado las entrevistas y contribuciones de cinco sacerdotes de varias partes del mundo que reflexionan sobre la Carta que les dirigió el Santo Padre a principios de agosto

Desde las periferias de Italia, hasta Orissa en la India, escenario de persecuciones anticristianas, pero también Guatemala y Vietnam, países pobres que conservan una fe fuerte y viva: de los testimonios que se pueden leer íntegramente en el diario vaticano, de los que se desprende la gratitud al Pontífice por su pensamiento e ideas propuestas, hemos recogido la del guatemalteco Juan Mardoqueo Aj Luis, presbítero de la diócesis de Suchitepéquez-Retalhuleu.

Recordamos que el pasado 4 de agosto, en la memoria litúrgica del Santo Cura de Ars y 160° aniversario de su muerte, el Papa Francisco manifestó en una Carta su apoyo, cercanía y aliento a todos los sacerdotes del mundo quienes, a pesar de sus fatigas y desilusiones celebran cada día los Sacramentos y acompañan al pueblo de Dios.

Las palabras del Papa, un soplo de aire fresco

“Es hermoso saber que el Vicario de Cristo, el Papa, nos entiende, sabe reconocer que en nosotros, los sacerdotes, a pesar de nuestras debilidades y limitaciones, Dios hace grandes cosas”, escribe el padre Juan Mardoqueo Aj Luis, quien afirma que “las palabras del Papa son un soplo de aire fresco que anima nuestros corazones como pastores”.

El sacerdote recuerda cómo Dios hace grandes cosas incluso con vasijas de barro. “Aunque hay pecados que han causado gran dolor a la Iglesia con el abuso sexual cometido por algunos sacerdotes, esta crisis – enfatiza – es un tiempo de purificación para la Esposa de Cristo porque Él quiere que ella sea santa e Inmaculada.

“A pesar de nuestras debilidades y limitaciones, Dios hace grandes cosas”

Y el camino que el Papa nos propone con la conversión, la transparencia y la sinceridad producirá grandes frutos de santidad en los sacerdotes de todo el mundo”. El Padre Juan recuerda asimismo que muchas personas en América Latina “experimentan la cruz y el dolor de la pobreza, la discriminación, la exclusión en las periferias físicas y existenciales de la vida” y, sin embargo, la Carta de Francisco es una forma de hacer sentir la misericordia de Dios.

También afirma que con sus palabras de gratitud el Papa nos muestra el grado del sacerdocio en la pequeñez del ser humano. Estamos en las manos del Señor y es Él quien escribe la historia de la Iglesia, incluso con nuestras limitaciones. Pero estos pecados nuestros son razón para animarnos, para levantarnos y tomar el camino de la santidad, perdida muchas veces porque hemos puesto nuestros ojos en la mundanalidad de la vida.

“Con su carta el Papa nos anima a no olvidar el dolor de nuestros pueblos”

Del presbiterio dice que es el lugar en el que los sacerdotes están llamados a mostrar al mundo el rostro de la comunión y de la fraternidad y sólo a partir de esta comunión podrán tomar el impulso necesario para la misión. Y agrega que el Papa les recuerda que la misión divina nació de la comunión trinitaria y que los sacerdotes están llamados a dar testimonio de esta comunión a de su comunión con el obispo diocesano y con sus hermanos en el sacerdocio. Puesto que sólo así podrán ofrecer en su misión la luz del Evangelio que ilumina a toda persona.

Misión que se lleva a cabo muchas veces en parroquias grandes, muy pobladas y pobres económicamente, pero con grandes riquezas humanas que el mundo occidental ha perdido. También afirma que los sacerdotes se comprometen a ofrecer su sensibilidad como pastores a tantas ovejas que, en América Latina, experimentan la cruz y el dolor de la pobreza, la discriminación, la exclusión en las periferias físicas y existenciales de la vida. Por esta razón la cercanía de sus pastores los animan a seguir adelante, a no ceder a la dulzura y a rechazar la desolación que nunca será compañera en el camino de un pastor con el corazón de Cristo Buen Pastor.

“Necesitamos tener un corazón de pastor y cercanía con los que sufren”

“La cercanía del obispo, la fraternidad sacerdotal, la comunión en la oración perseverante y la cercanía a la Virgen, nuestra Madre, nos harán ofrecer la más bella esperanza que el Evangelio quiere ofrecer al mundo”, dice. Y recuerda que en las parroquias suburbanas la gente tiene muchas razones para tener una vida marcada por la acedia, la desesperación y la tristeza. También afirma que son testigos de muchos de sus fieles afectados por la violencia, la pobreza, la exclusión social de diversa índole, las pocas oportunidades que ofrecen los Estados marcados por la corrupción en la administración pública.

Y sin embargo, en medio de esta realidad – añade – “con su carta el Papa nos anima a no olvidar el dolor de nuestros pueblos, a tener la sensibilidad de nuestros corazones para estar cerca de los que padecen sufrimientos, a mostrar el rostro del Padre, a hacer sentir a la gente que nadie está excluido en la mano del Señor, a hacerles sentir la misericordia y compasión de la Iglesia”. “Pero necesitamos tener un corazón de pastor y cercanía con los que sufren. Las palabras del Papa son un soplo de aire fresco que anima nuestros corazones como pastores”.

 

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