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Testimonio de monseñor Antoine Audo, obispo católico caldeo de Alepo

Testimonio de monseñor Antoine Audo, obispo católico caldeo de Alepo

La Fundación EUK Mamie – HM Televisión ha publicado un episodio de la serie “Tras las Huellas del Nazareno”. Esta vez, el que nos descubre la realidad de nuestros hermanos perseguidos por el terrorismo islámico, es Mons. Antoine Audo, Obispo Católico Caldeo de Alepo y desde hace cinco años, es decir, desde los primeros momentos de lo que ha sido falsamente presentado como una guerra civil, Presidente de Caritas Siria. Mons. Audo ha vivido todo el conflicto sirio desde una posición privilegiada para conocer la realidad de sufrimiento y pobreza que está sufriendo no solo la comunidad cristiana, sino todo el pueblo sirio. Nos expone con claridad las causas del conflicto y la situación tanto de los cristianos como del entero pueblo sirio, la realidad de la persecución y del martirio de numerosos hermanos nuestros.

Testimonio completo en vídeo

Hna. Beatriz Liaño, S.H.M.
Directora de la Oficina de Prensa
Fundación E.U.K. Mamie
press@eukmamie.org
www.eukmamie.org

 

TRAS LAS HUELLAS DEL NAZARENO: Mons. Antoine Audo, Obispo Católico Caldeo de Alepo

Alepo es una de las poblaciones más castigadas de todo Siria, a causa de las bombas que casi a diario se descargan sobre ella desde hace cuatro años. Mons. Antoine Audo, su Obispo, comienza afirmando: “Los cristianos no tienen interés en la guerra y no tienen una organización para defenderse. Por eso, a causa de la guerra hay mucha emigración. Muchos jóvenes se van de Siria porque sienten el peligro, y porque en Siria no hay trabajo suficiente para poder sobrevivir hoy en día”.

Cuando la guerra comenzó, el 15 de marzo de 2011, en Alepo la población cristiana ascendía a 170.000 cristianos. Las comunidades cristianas eran muy activas y estaban presentes en la sociedad de la gran ciudad de Alepo, que contaba entonces con dos millones y medio de habitantes. Después de cinco años de guerra, quedan en la ciudad solamente poco más de 30.000 cristianos. Aunque la Iglesia intenta mantener su presencia histórica en Siria, “muchos cristianos se van a causa de la guerra, el desempleo y la pobreza”. Es una tristeza, porque Alepo está a cincuenta kilómetros de Antioquía, donde por primera vez los cristianos fueron llamados cristianos, en tiempos de San Pablo y San Pedro.

El Obispo de Alepo explica: “Antes nos pasaba que, ocasionalmente, personas fanáticas nos atacaban porque éramos una minoría en un país donde la mayoría son musulmanes. Pero ahora, en todo el mundo hay una oleada de fanatismo del mundo musulmán. Ahora están más organizados, con armas, y con el fenómeno del Daesh, este grupo que quiere establecer Estados islámicos. Por eso, es una nueva situación y los cristianos tienen mucho miedo por su futuro”.

Preguntado por las causas del conflicto, Mons. Audo analiza con profundidad la cuestión: “Hay una dimensión política, hay una dimensión religiosa, y también hay una dimensión económica. En mi opinión, cuando veo la evolución de la guerra, a nivel nacional el conflicto es económico. Dado el hecho de que nos encontramos ante una crisis económica mundial, el negocio de las armas y del petróleo, se convierte en razones para provocar una guerra. Los países más poderosos buscan tener un buen nivel económico. El Papa Francisco ha hablado varias veces de esto, cuando ha hablado de la crisis en Siria, diciendo que ésta es una cuestión económica y de armas, interés de mandar armas, de vender armas. Ésta es la primera razón de la guerra.

La segunda razón se debate a nivel regional. En el Medio Oriente y en el mundo árabe musulmán, hay muchas tensiones y oposiciones entre Sunitas y Chiitas. Los Sunitas están bajo la autoridad de Arabia Saudita y los chiitas están bajo la autoridad de Irán. Así que tenemos a dos grandes países, cada uno con sus propios intereses. Y detrás de esto, hay también ideologías religiosas. Cada uno de ellos quiere ser la cabeza del mundo árabe y musulmán. Ésta es la segunda razón.

También podemos hablar de un tercer nivel compuesto por una mezcla de política, religión y economía. Dentro de Siria tenemos una mayoría de Sunitas – son como el 80% de la población – y una minoría de Chiitas, que son los que tienen el poder y la autoridad en Siria. No están solos, hay otras minorías, pero ésta es la razón principal del conflicto. Aunque esta lucha está siendo impulsada y animada desde fuera del país, porque quieren destruir Siria”.

Ante una situación tan complicada, Mons. Audo apuesta por una solución no militar sino política dentro de la misma Siria: “Los diversos grupos en Siria deben dialogar para encontrar la solución y no continuar destruyendo Siria. Si la guerra sigue, puede ser que dure años y que se extienda a otros país. Por eso, queremos una decisión internacional a favor de la paz, y con la paz todos nos beneficiaríamos. Con la guerra, todos están perdiendo todo”.

La Iglesia de Siria está volcada en una importantísima labor caritativa: “Todo nuestro tiempo está dedicado a ayudar a familias pobres. Todas las familias sirias se han empobrecido. Cada día tenemos que atender y acoger a muchas personas y darles ayuda. Todos los sacerdotes y religiosos, en todas las comunidades, son conscientes de que tienen ahí su primera labor ahora mismo, un trabajo humanitaria para apoyar a las familias. De hecho, yo como Presidente de Caritas, dedico el 80% de mi tiempo a organizar el trabajo de Caritas en Siria”.

El corazón de este pastor sufre ante el sufrimiento y la muerte de tantos cristianos sirios. Aunque no sea noticia en los medios de comunicación occidental – que silencian intencionadamente muchos datos – uno de los objetivos de este conflicto es acabar con las comunidades cristianas, a las que se ataca con total impunidad. Mons Audo afirma: “Tenemos testigos. En Malula por ejemplo, varios cristianos murieron porque se negaron a hacerse musulmanes. Conozco muy bien estas situaciones. En la región de Djézireh, en el noreste de Siria, cerca de treinta pueblos de cristianos caldeos fueron atacados, muchos de sus habitantes fueron secuestrados, y muchos asesinados porque se negaron convertirse al Islam. Es algo terrible. A la vez, no es algo nuevo. Nuestra historia está llena de persecuciones”.

Ante una guerra que se prolonga ya en cinco largos y durísimos años, con tantas jornadas insoportables y tantas noches interminable bajo las bombas y el fuego, es inevitable preguntar a Mons. Audo de dónde saca la fortaleza para seguir adelante, al frente de su grey. Mons. Audo responde con el corazón en la mano: “No es fácil contestar. Yo saco la fortaleza, en primer lugar, de la fe. Sí, la fe y la oración me dan fortaleza. Y luego, cuando veo a tantas personas sufriendo… No las puedo dejar, no puedo irme.. Tengo que estar con ellos, soy su pastor y el responsable de la Iglesia aquí. Esta actitud de estar con las familias, escuchándolas, ayudándolas y apoyándolas, me da fortaleza para seguir ahí entre ellas”.

Mons. Antoine Audo, termina su intervención con un mensaje para todos nosotros: “Primero, pido que recen por nosotros, para que podamos continuar la lucha por la paz. También les pido que se formen bien, que no sólo escuchen los medio de comunicación, porque existen muchos intereses políticos. Que comprendan, que busquen la paz.

Además, para mi es muy importante que los cristianos de Occidente estén orgullosos de su fe, de su fe cristiana. Que entiendan el sentido de Dios y de la salvación dada por Jesucristo. Que no tengan miedo. Como dice el Papa Francisco, que no sigan la cultura de la indiferencia y del consumismo. Como cristianos, somos responsables de los demás y tenemos que estar orgullosos de nuestra fe”.



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