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Terremoto Haití: cuando no hay un techo para cobijarse

Manos Unidas publica entre otros, el testimonio del padre Enzo, sacerdote pasionista que regresó al país caribeño, donde pasó cinco años de su vida para, junto a otros compañeros, sumarse a las tareas de ayuda tras el seísmo. A su llegada explica que «una vez que pasamos Martissant, pensamos que el resto del viaje iba a ser seguro. En cambio, nos encontramos con otros tres bloqueos de carretera hechos con ramas y piedras en Aquin, Saint-Luis-du-Sud y Cavaillon. Hombres armados con carteles que decían “nou se victim” (somos víctimas) rodearon nuestros coches en busca de comida y dinero».

El sacerdote expone que «estuvimos en lugares en los que el terremoto y la posterior tormenta han provocado desprendimientos en las casas mal construidas -normalmente hechas sólo con algo de madera y barro-, que han quedado totalmente destruidas y arrastradas por la corriente, y vimos, también, a numerosas víctimas y heridos entre los habitantes».

Otro testimonio es el de Annabelle Pierre, estudiante de fisioterapia y miembro del programa San Juan Bosco, que la ONG Nuestros Pequeños Hermanos (NPH), socio local de Manos Unidas, tiene en Haití. Annabelle se desplazó a Les Cayes, junto a otros 25 fisioterapeutas voluntarios, para ayudar en el rescate de los damnificados por el terremoto.

«La tormenta posterior al terremoto de Haití complicó el rescate y la supervivencia de los habitantes en Les Cayes. La población pasó toda la noche en medio de la tormenta. Había mujeres embarazadas con niños… La situación fue muy delicada».

La respuesta de Manos Unidas

Estos testimonios, enviados por NPH, dan cuenta del trabajo que están llevando a cabo los socios locales de Manos Unidas en Haití; instituciones y personas con las que la ONG está en contacto desde el primer momento, evaluando e identificando la mejor manera de proceder «para que la ayuda llegue a las personas más damnificadas», explica Lucas Bolado, coordinador de proyectos de Manos Unidas en el país caribeño.

Bolado, que ha coordinado proyectos de emergencia en Haití tras otras catástrofes naturales, explica cómo va a trabajar Manos Unidas en esta emergencia, «por ahora, nuestros socios locales de total confianza, una vez evaluadas las necesidades sobre el terreno, nos han presentado proyectos de emergencia».

Entre las recomendaciones que han planteado desde Haití tras el aprendizaje del anterior terremoto, Lucas Bolado destaca las siguientes:

  • No crear dependencias en la población y generar expectativas de una ayuda permanente e indefinida
  • No favorecer la creación de campamentos, sino intentar llevar las ayudas a las comunidades de manera que se desplacen las ayudas y no las personas, para así recuperar mejor la actividad productiva y de reconstrucción.
  • Emplear a la población local en labores de reconstrucción y pedir que los beneficiarios se impliquen en el arreglo de las viviendas.
  • Fortalecer la atención médica en la zona, evitando colapsar los centros de Puerto Príncipe y generar desplazamientos masivos.

Las condiciones de inseguridad que padece Haití en estos momentos –cortes de carretera, bandas armadas, inestabilidad política…- van a dificultar el trabajo de Manos Unidas en un país en el que la ONG de la Iglesia católica lleva más de 40 años trabajando y en el que cuenta con una red de socios locales, que conocen bien el terreno y saben cómo manejarse en este tipo de situaciones.



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