Diócesis Iglesia en España

Termina el curso pastoral, por Julián López, obispo de León

Julián López

TERMINA EL CURSO PASTORAL 2015-2016: HORA DE BALANCES

Queridos diocesanos:

Parece que fue ayer cuando inaugurábamos la semana de pastoral que daba paso al curso que ahora termina. Todos estábamos o debíamos estar en “posición de salida” para hacer realidad la invitación del papa Francisco a ser una Iglesia “en salida”. ¿Os acordáis? Durante todo el curso íbamos a tener como lema esta frase del Evangelio de san Lucas: “María se levantó y se puso en camino” (Lc 1,39a) en aplicación, como primer año, del nuevo Plan pastoral 2015-2020: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio” (Mc 16,15). La figura de María, siempre viva en la memoria de la Iglesia y siempre estimulante para todo fiel cristiano, nos parecía el mejor icono y la mejor referencia para cada uno de nosotros, para nuestras familias, parroquias, comunidades eclesiales, movimientos apostólicos, grupos, etc. Había también otro importante motivo a tener en cuenta. Se trataba de la XIVª Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre «La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo», que cristalizó en la Exhortación Apostólica Postsinodal “Amoris Laetitia” (19-III-2016). Sin embargo, la convocatoria del “Año Jubilar de la Misericordia” por el Papa Francisco ha acaparado buena parte de la actividad pastoral del curso que termina. Y así ocurrirá probablemente en los próximos meses hasta la clausura del referido jubileo.

Señalo esto porque se trata de un hecho positivo que ha servido de inspiración para muchas actividades de carácter pastoral en toda la Diócesis y de comunión con toda la Iglesia universal que ha respondido a la invitación del papa y de los obispos diocesanos. Y lo será todavía hasta la clausura del Año de la Misericordia. Pero a la vez que reconocemos y nos congratulamos ante esta realidad, no debemos olvidar el compromiso y la importancia que tiene el camino pastoral que la Diócesis viene haciendo desde hace ya muchos años para avanzar movidos por las exigencias de la comunión y de la misión. Son ya dos quinquenios siguiendo este impulso que viene también del Señor y que cuenta con la ayuda del Espíritu Santo.

Por tanto, sin olvidarnos de la misericordia como gracia divina y como actitud permanente y compromiso en nuestra vida cristiana, os invito a recuperar con entusiasmo e interés las líneas catequéticas y operativas que marcábamos el año pasado y que yo traté de exponer en mi carta pastoral de comienzo de curso bajo el doble título tanto del curso 2015-2016 como del plan pastoral del quinquenio 2015-2020, ya citados. Volvamos de nuevo a la idea de la Iglesia “en salida misionera”. La misericordia nos ha de mover también a ponernos en camino siguiendo el ejemplo de María, la primera evangelizadora de Jesucristo al que llevaba en su seno. Os adelanto ya que, así como durante el curso pasado la contemplábamos levantándose presurosa y poniéndose en camino (cf. Lc 1,39a), durante el próximo curso hemos de seguirla cuando “entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel” (1,39b). Su entrada en la casa, primero, y su saludo después, fueron expresión no solo de obediencia al impulso suscitado en ella por las palabras del ángel cuando le comunicó que su pariente Isabel estaba esperando un hijo (cf. 1,36), sino también de misericordia para con ella, que sin duda necesitaría ayuda en aquel trance pues era “de edad avanzada” (1,7).

En septiembre, al comienzo del nuevo curso pastoral, volveré sobre estos temas. De momento, haced balance sincero del que termina y que este sea positivo. Con mi cordial saludo y bendición:

+ Julián, Obispo de León

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